domingo, 18 de marzo de 2012

Mis lecturas desde ultratumba

Hola a mis estimados lectores:
Como sabeís el blog murió. Fue una muerte lenta y solitaria. Poco a poco el enemigo, que llevaba ya tiempo acechando, clavó la estocada certera y acabó con la vida de la joven Pinza, que había emergido no se sabe de dónde. Yo esperaba que resurgiera como el ave Fénix, con una fuerza de héroe legendario, pero no ocurrió así. El enemigo fue más fuerte.
Así que la que escribe ahora no es una Pinza resucitada y renovada, sino un fantasma desde ultratumba. Desde el más allá, lugar que no es de descanso eterno, que lo sepáis, sino todo lo contrario, de estrés y falta de tiempo, intenta contactar con vosotros, utilizando la internet de medium por si alguien pregunta, espíritu, ¿estás ahí?
Ahí estoy en mi forma no material, soy todo intelecto, como decía Gulp. En este tiempo del más allá que corre diferente del más acá, he leído varios libros que me urge comentar con vosotros, sin destripároslos, pues las almas idas no hacemos ese tipo de cosas. La urgencia podría habérseme pasado con todas esos líos tan importantes que tenemos los espíritus, pero no ha sido así: mi cuerpo inmaterial ha sentido una especie de dolor agudo, parecido al que se tiene cuando tragas con las amígdalas inflamadas, en toda mi nube de no-materia y todo el tiempo atemporal. Una sensación un poco extraña y molesta a la vez. Una especie de pinchazo etéreo.

Vamos al grano y os cuento cuáles han sido mis lecturas de ultratumba. Mi espíritu no ha cambiado de gustos con respecto a mi vida en la Tierra y sigo decantándome por los clásicos y los premios nobeles, como cualquier espíritu puro.

El primero, que seguro que todos habréis leído es Un mundo feliz, A Brave New World. Para empezar no sé porqué han traducido el título así. Yo habría dicho el Estupendo Nuevo Mundo, o Fantástico, o cualquier otro adjetivo más parecido a Brave que a Happy, porque los personajes del libro no paran de decir esa frase, como diciendo, mola, es de puta madre. No os voy a contar el argumento porque lo he prometido, comentaré sólo un par de cosillas. Primero que el autor era guapísimo, ciego, pero un pivón. Os coloco a la izquierda la foto para que veáis que no miento, que Adous Huxley estaba muy bueno. Ahora en el más allá puedo disfrutar de él con más cercanía.
Lo segundo, que supongo que sabréis porque habréis leído el libro, es que era un visionario y que en 1935 describe el mundo que tenemos ahora con sus operaciones de estética, sus parques temáticos, sus ansiolíticos, su religión del consumo, sus ciudadanos de categorías diferentes, y así... Quizá no fue tan adivino y ya en aquel momento se estaba gestando todo esto. Pero lo mejor del libro es la escena en la que un salvaje habla de Shakespeare, diciendo que le agradece haber encontrado en  Otelo un modelo para poder expresar su ira y su dolor. Antes de haberlo leído no era capaz de encontrar las palabras para entender lo que le sucedía. Y es que eso es lo que tiene la literatura, que es como un psicoanalista que te comprende y te ayuda.

Mi segundo libro es de Orhan Pamuk, turco él, estambulí, y se llama El Museo de la Innocencia. Es una historia de amor, no os digo más. Un libro largo y triste con dos capítulos que me han parecido dos joyas. En uno habla de las formas que tienen las colillas apagadas de los cigarrillos y presenta una especie de catálogo con unas 4.000 colillas, ordenadas por las formas que cogen según las apagó su amada, unas con desinterés, otras con rabia, otras meticulosamente, dando lugar a formas como signos de interrogación o cilindros perfectos, por poner un ejemplo. Pero vale la pena leer aunque sea este capítulo. En el otro habla de las cosas cotidianas haciendo un listado genial, por si a alguien le había pasado desapercibido lo que ocurre cuando de verdad quieres a alguien. El colecciona además de las colillas, todos los instantes mínimos del amor. Espero no estar poniéndome demasiado romántica, pero es que en el más allá, como no hay sexo hay que hablar de romanticismo.

Y el tercer libro es de Coetzee, un sudafricano que habla también del amor sin ser una novela de amor. El título es Verano y pertenece a una trilogía, con Infancia y Juventud. Es una autobiografía en boca de unas mujeres que le conocieron en vida, porque se supone que está muerto pero no lo está, no como yo, y todas le ponen a caldo. Pobrecillo, parece que se miró en unos espejos femeninos y se vio hecho un asco. Es curioso como él se desdobla en su crítico más crítico y se pone a parir. A mi me ha recordado a Van Gogh, cuando decía que tenía una hoguera ardiendo a la que nadie quería ir a calentarse. A este pobre Coetzee por lo visto tampoco le entendía nadie. Le veían raro, solitario, callado y asexuado. En fin, un dechado de virtudes.

Ahora que esta Pinza está muerta y enterrada, después de haber leído estos tres libros se ha sentido como el salvaje que leía Otelo: un poco mejor y un poco más acompañada. Gracias a los tres.

sábado, 20 de agosto de 2011

HE CUMPLIDO 50%

Esta pinza ha cumplido su 50% cumpleaños, por lo tanto, está justo en la mitad. ¿La mitad de qué? Buda descubrió un día, o así nos lo hicieron creer en una película de su vida, que la cuerda del sitar (aquí se puede aplicar a la guitarra española, eléctrica, acústica, ukelele, banjo, etc.) debía tensarse ni mucho ni poco, ni blanco ni negro, ni alto ni bajo, ni rico ni pobre, ni guapo ni feo, sino todo lo contrario: el término medio, que es lo más justo, apropiado, conveniente, correcto y derecho (en inglés right y en español: eso es). Tañir una cuerda tensada en la justa medida daría el sonido perfecto, mientras que demasiado tensa se rompería saltándote quizá en un ojo y demasiado floja sonaría como un rugido animal de esos animales que no sabemos como imitar, como el hipopótamo que no podemos decir que haga mu, o cuacua, o marramamiau, es decir, un sonido indescriptible. Y si el resto de las cuerdas tampoco estuvieran afinadas en su justa medida, sería imposible sacar la melodía de cualquiera de esos instrumentos que os he referido más arriba. De lo que deducimos que si queremos hacer música de cuerda es imprescindible el término medio, la justa medida, la afinación.

Y yo que a veces me siento como esa cuerda floja y otras demasiado tensa, me congratulo de haber llegado al ecuador (de la vida no lo sé, pero del número 100 sí). Y estoy en el medio, como el jueves, ni demasiado vieja ni demasiado joven, ni demasiado flaca ni demasiado gorda, ni demasiado guapa, ni demasiado fea, y así me ocurre con muchos adjetivos que no voy a listar para no aburriros.

Celebré mi cumpleaños en un rincón del mundo con 4 gatos que maullaron miaumarramiau bañándonos en aguas poco profundas y cristalinas, mirándonos los pies que se veían grandes como con lupa y alejándonos un poco de la orilla para sentir que en el océano se está como en casa. Bueno, sólo estábamos en el mar; los océanos son palabras mayores y allí puede haber monstruos abisales, tiburones mala leche, y ballenas gigantes de esas que empiezan una canción un jueves de primero de mes y la terminan un lunes de mediados del mes siguiente. O al menos eso dicen los documentales de "La 2". Estuvimos tanto rato en el agua charlando y haciendo el pino que vistos desde lejos parecíamos hipopótamos en su charca y mirados desde cerca se nos veían arrugas en las yemas de los  dedos, como en nuestra infancia más olvidada.

Después de ese baño de hora y media nos fuimos a comer una paella a un chiringuito-restaurante playero, porque, ¿qué es un verano mediterráneo sin paella? y ¿qué mejor escusa que cumplir tantos años? Quiero agradecer aquí a las moscas y las avispas que tuvieran la deferencia de no invadir nuestro momento de protagonismo y se abstuvieran de ser cojoneras por una vez en su vida.

Tras los cánticos, entrega de presentes, (porque estábamos viviendo el presente, pues para una vez que el presente es tan amable, vale la pena vivirlo con intensidad), partos varios, cigarrillos fumados por fumadores y exfumadores, copitas, apagamiento de velas, molestias a las otras mesas del establecimiento, y en fin, todas esas cosas que se estilan en las celebraciones, incluso alguna lagrimita pincil, derramada con vergüenza y desenfado, pues después de todo eso, nos levantamos de los asientos en los que habíamos pasado un poco-bastante calor y alegría y nos dirigimos a pie a una zona de la playa muy, pero que muy preciosa. No puedo desvelar el nombre porque mis millones de lectores desembarcarían al día siguiente, como si fuera Normandía en la hora h y el día d. Pero fiaros de mí. Es una playa preciosa, con un bosquecito detrás al que apetece internarse a averiguar si hay algún ser de cuento que no se haya dado cuenta de que vivimos en un mundo de realidad un pelín duro y se haya quedado allí durmiendo sobre una flor y debajo de un pino. Y no sólo por el bosque, el agua y la arena, es que la luz de la playa es espectacular y mientras nos bañaba a todos sin molestar, unos gatos dormían la siesta, otros se bañaban, otros paseaban y puede que otros hasta hablasen.

La tarde se pasó así, con más paz que juerga, y el sol se puso con ese gesto que hacen los gordos cuando se sientan en su sillón: una gozada. Recogimos nuestros muchos belongings desperdigados everywhere y no llegamos a entendernos muy bien en eso de te espero aquí, dónde se ha metido tal, pero estos ya se han ido, no, están en el bar tomándose algo, etc.

Una vez ordenadas las personas participantes y colocados cada uno en sus respectivos medios de transporte nos fuimos por esas carreteras llenas de bosques incendiados provocadamente y esas otras carreteritas tiernas como culebrillas, que nos obsequiaron con salida de luna naranja también espectacular, grandecomo un pomelo.

Llegamos a casa cansados como niños, pero como somos todos del 50% pues tuvimos que irnos a tomar una copa, para que no se diga que nos hacemos mayores y nos volvemos muermo.

Pues eso es todo. A partir de ahora estaré en el centro amando lo que es.

lunes, 2 de mayo de 2011

Hosni, Muamar y Nos Amaba

Os dije hace un par de días que este blog estaba feneciendo, no? Porque me sucedió algo que nunca antes me había pasado: esta entrada estaba sin acabar en la sala de espera, debatiéndose entre hablar de temas de la actualidad, seguir con mi rollo intimista de mirarme el ombligo que lo tengo ya más visto que el TBO u optar por la crítica literaria, que al fin y al cabo era el motivo que originó este blog, la idea primigenia. Decía Picasso que lo original es volver a los orígenes, y si él lo decía....

Así empezaba:

"Mientras nosotros, y me refiero a todos o casi todos, estamos en el sofá repantingados un sábado cualquiera durmiendo la siesta, el mundo vive una serie de acontecimientos a tal velocidad que ni la fuerza centrípeta del Planeta evitará que salgamos volando por los aires del oscuro Universo. No voy a hablar de los terremotos japoneses porque mi intención era otra. Ni tampoco de los múltiples partidos Madrid-Barça que también mueven el mundo. Quería hablar más bien de lo que está ocurriendo en estos países musulmanes que a través de la red se han organizado y han exigido cambios de gobierno en sus respectivos lugares. (A ver si aprendeis de ellos y os convertis en unos seguidores de mi blog un poco más asiduos y numerosos, claro que para eso yo también tendría que escribir con un poco más de asiduidad, supongo)."

Así empecé esta entrada, un poco aturullada por el devenir de tanto acontecimiento extraordinario, perdiendo comba. Y por si fuera poco ahora pillan a Bin. Ya no puedo volver a dejar la entrada otra vez sin participar porque no sea de rabiante actualidad, lo sentimos mucho, para eso están los periodistas, que son los únicos que viven de verdad en el presente, como los monjes zen. Para mí ahora es más importante salvarle la vida al blog que me da mucha vidilla. Así que continúo con lo que ya tenía escrito:

"Pero yo no os voy a contar nada que no sepais ni voy a hacer un análisis periodístico ni político, ¿dónde va a parar?, yo os invito a poneros en el lugar del dictador, de Muamar, por ejemplo, que ahora está muy liado organizando sus ataques y la defensa del enemigo rebelde, pero que al fin y al cabo es un ser humano que se levanta todas las mañanas de su cama dorada, se acerca a hacer pis a su retrete dorado y se mira las ojeras en su espejo de marco también dorado (tiene una debilidad por lo dorado y por todo aquello que le recuerde a la riqueza, los billetes de banco, los propios bancos, el petróleo, las pijadas de los multimillonarios, etc.), y cuando está delante del espejo y se mira a sí mismo, qué creeis que piensa?, algo así como ¿Pero cómo puedo ser tan malo y no tener cargo de conciencia?  porque hay que ver que soy malo, y feo..."

Pues no.

El lo que piensa es "que majo soy aunque no acabo de envejecer como me gustaría. Tendría que darme unos retoques por aquí, y por allá. Hablaré con mi cirujano plástico porque hoy me veo especialmente ojeroso. ¿No serán las preocupaciones? No, no. Yo siempre he llevado el poder con naturalidad y elegancia. A mí las tensiones de que hablan otros dirigentes no me hacen mella. Tengo una forma de ver la vida ligera, bueno, siempre dentro de la ortodoxia musulmana, no es que yo no sea creyente. Aunque oye, en esta Tierra hay que disfrutar, y que te quiten lo bailao" y aquí cierro comillas porque veo que el texto se está convirtiendo en un monólogo de Celebrities de Muchachada Nui.

Así que bajo a la sala de máquinas y cambio de rumbo, 180º a estribor, sí, mi capitán, porque Vd, es mío, verdad capitán? volantazo al timón y nos dirigimos hacia el comentario de los últimos libros que ha leído esta pinza: After Dark y Tokio Blues, Norweian Wood de Murakami. (Por cierto, de este último acaban de estrenar una película). Comentario que no crítica, porque la crítica, aunque constructiva, siempre destruye un poco, pues crítico, viene de crisis y las crisis, de todos es sabido, son puntos de inflexión más bien bajos, que pueden llevarte a buen puerto, no digo yo que no, pero que cuando estás sumergido en ellas, con el agua hasta el cuello, preferirías cualquier otra cosa, como el susto o la muerte."

Aquí me había quedado: sin tiempo, energía ni vitalidad para acabar esta entrada.

Conclusiones que pueden sacarse, así sin comerse mucho la cabeza son:

1. La indecisión paraliza. No saber si hablar de los dictadores o de los últimos libros leídos o querer hacerlo todo en el mismo post no es muy profesional y además impide a los propios textos que se desenvuelvan con fluidez y recuerdan a esos rollos de celo en los que no hay manera de localizar el principio por más que pases el dedo o lo mires con lupa.
2. Los textos, hijos de las ideas, como sus madres, están vivos, y se pelean por ser los más importantes y vencer al contrincante. Creeis acaso que a la crítica de Murakami le importa un rábano la descripción del momento-reflexión de Muamar, o la reflexión de la propia Pinza cuando piensa que todos llevamos a un pequeño dictador dentro? o y o viceversa? Qué lío!
3. Esta batalla no hace sino poner de manifiesto el espíritu indeciso de la pinza, su confusión mental que está llevando al blog a la muerte. Porque si el lenguaje escrito no sirve ya ni para ordenar las ideas, para qué sirve entonces?
4. Parece que el tema terremoto de Japón no me interesa, pero no es cierto. Es más bien una gran impotencia a la hora de imaginar lo que puede ser el suelo moviéndose bajo tus pies.
5. Todo lo que piensa Muamar se le puede aplicar a Hosni y antes a Osama.
6. Al final no ha habido crítica literaria y os quedais sin saber qué tal son esos dos libros de Murakami y sereis unos facilones y os ireís al cine a ver la película directamente.

Pues os hago un pequeño comentario y así hago casso a Picasso. (Picachu tenía algo que ver con Picasso?)
No os voy a destripar el guión de los libros que es lo que más interesa a los espectadores-lectores en general, pero sí os diré que los personajes y sus diálogos son como los de personas conocidas, cercanas, amigas, a las que les darías tu ayuda si pudieras y si no, al menos serías su confidente prestándoles tu oreja.

Y así, sin orden ni concierto, nos hemos dado un paseo por la actualidad y la literatura, como un programa cultureta de la 2 y hemos insuflado un poco de aire fresco a los pulmones de este pobre blog moribundo.

viernes, 29 de abril de 2011

DESFIBRILANDO

Desfibrilando, desfibrilando.

                     El blog se muere.
                                                                                    ¿Hay algún médico en la sala?

Las constantes vitales pierden la constancia y la vitalidad.

Si conoceis médicos, enfermeras, socorristas, voluntarios de la cruz roja, cualquiera que pueda manejar la situación y echar una mano, avisad.

Y si no, pues que vengan esos que acompañan a los enfermos terminales en sus últimos momentos, (last minute), o un sacerdote que practique la extremaunción (low cost) y damos por terminado este asunto.

Os saluda un blog moribundo.

domingo, 6 de febrero de 2011

MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA

Hola:

Desde la culpabilidad más absoluta me dirijo a vosotros suplicando que perdonéis esto que parece desidia pero que no lo es, que es más bien una falta de tiempo todo el tiempo, que no permite que me siente al ordenador cuando las ideas están fresquitas y sanas. En este período largo de ojo del Guadiana hundido en la tierra subterránea, os he echado de menos a todos los lectores amigos y me he sentido un poco más sola de lo normal. Por mi mente han pasado varias ideas-hilos conductores de textos que murieron antes de nacer y se fueron al Limbo. Y ahora ya no hay quien los recupere. En el Limbo no existe la memoria y todo lo que allí va a parar, se llena de telarañas y de una gruesa capa de polvo en la que podemos escribir con el dedo para nada, para que un estornudo de alergia a los malditos ácaros borre de un plumazo las palabras que no se llevará el viento, sino que serán depositadas en forma de duna y ya nadie podrá leer.

Pero sí que recuerdo una de las ideas que se me vino a la cabeza: fue la de hablaros de las misas de la infancia  (qué tema apasionante) porque recuerdo que al pensar en un comienzo tipo "queridos hermanos", me acordé de las cartas a los corintios, los efesos, los selenitas, los jacobeos... y me empecé a cuestionar este estilo mío epistolar-evangelizante. De la reflexión me he olvidado totalmente.

Pero desde ahí mi memoria saltó a la capillita del colegio y a cómo los ojos se posaban aburridísimos en las propias rodillas con la falda del uniforme un poco más arriba y se quedaban estrábicos, como cuando intentamos descubrir esas imagenes 3D ocultas en un fondo abstracto y que, por cierto, cuando por fin descubrimos, siempre nos decepcionan. Echo de menos ese estado mental tan placentero, sí, sí, el aburrimiento en aquel entorno era superplacentero. Estabas en comunidad y podías dejar la mente en estado alfa, abiertamente, delante de todo el mundo, sin tapujos, ponías el pensamiento en cualquier idiotez y podías perder el tiempo sin que nadie te lo recriminase, sino todo lo contrario; estabas cumpliendo tus obligaciones de cristiano que en aquella época era como ahora pagar tu cuota mensual a una ONG. Salías de la iglesia con la conciencia limpia hasta la siguiente semana. Era como hacer la colada de la conciencia y para eso solo tenías que perder una hora de tu tiempo pensando en las musarañas. (Ahora que ha salido esta palabra a colación, ¿habéis visto alguna vez una? Son preciosas, parece que las diseñó Walt Disney. Cierro paréntesis y disculpad. Pero así era la mente en las misas de la infancia, una mosca que se va parando en lugares absurdos sin ningún objetivo claro, que se frota las patas, las antenas o lo que sea, para entretenerse.

La segunda idea interesante que se me ocurrió se fue directa al Limbo. Esa sí que se murió del todo y supongo que con ella murió también alguna chispa de creatividad que podría haber sido el germen de una gran obra pincil. Lo sentimos mucho. Por más que me he esforzado no he conseguido recordarla y casi prefiero que se vaya para siempre, no vaya a pasar lo mismo que con las imágenes 3D que os decía que siempre son una decepción. Te pones a mirarlas y después de ese esfuerzo que te duele en los ojos descubres una mierda de delfín horrible o de flores espantosas. Así que dejo marchar a esa idea oculta en el fondo abstracto de mi memoria y no intento recordarla nunca más. Lanzo un ramillete de flores con mi mano enguantada de blanco, sobre el ataúd del olvido y le doy mi adios.

A partir de ahora registraré en un papel o en una grabadora todo lo que se me ocurra, no vaya a ser que nos estemos perdiendo un sinfin de ideas geniales de una pinza estresada.

Por eso ahora podéis entender que no es vagancia, sino que los momentos de inspiración te tienen que pillar con el ordenador funcionando o al menos con una libreta a mano en la que anotar alguna cosilla, porque sino no puede uno dedicarse a escribir sin escribir, es completamente imposible. Y cuando en la vida no existen esos momentos donde la conciencia está tranquila vagando por sus paisajes imaginarios sin que nadie la moleste, no se puede crear ni hacer nada. El esfuerzo no lleva más que a descubrir imágenes horribles que era mejor que se hubieran quedado ocultas en ese estampado también horrible de los libros de 3D.

martes, 16 de noviembre de 2010

Queridos telespectadores o personas que esperais en la distancia:
(tele significa distancia y espectar supongo que esperar y no pienso confirmarlo en el diccionario, que no son horas, así que fiaros y aplicaros el vocablo).
He tenido la visita en este blog de un escritor, que no os voy a decir el nombre pero que con un poco, no hace falta demasiada, de suspicacia, viendo el nuevo blog que he añadido a la lista, podeis adivinar de quién se trata. Tenemos en común algunas cosas, pero la más importante es que Perez Reverte nos parece un escritor insufrible y por eso nos pueden acusar de envidiosos porque ha vendido mucha más obra que nosotros. En mi caso seguro y en el caso del otro no lo sé pero estoy casi segura. En mi caso la certeza podría darse con cualquiera. Porque hasta 1 es mayor que 0. Eso libera bastante de compromisos y críticas. La verdad es que es muy cómodo eso de que no te lea ni el tato. Lanzas letras y palabras al espacio internauta que explotan como lo harían los fuegos artíficiales lanzados al mediodía: nadie los ve pero se oye un zumbido y el cielo se queda manchado de un rastro sucio y olor a pólvora. Se presta atención un nanosegundo y se vuelve uno a sus asuntos.

Esta vez quería dejar mi ego apartado por un ratito pero no ha sido posible, así que inevitablemente debo hablaros de la muerte, que pesada soy con el temita lo sé, pero es que necesito contar las sensaciones de una pinza respecto de su muerte. Sí, ahora que he empezado un proyecto emprendedor, ahora que soy una artista emergente, ahora que gozo de buena salud y tengo toda la vida por delante, ahora, en este precioso instante, quiero hablar de la muerte.

En  Imago tengo colgados dos grandes cuadros. En uno hay unos girasoles que todo el mundo alaba, y os voy a contar por qué. En general la gente cree que es la técnica, o la belleza, o el color o yo qué sé. Pero si gustan es porque bajo esos girasoles hay un muerto que yace y alimenta esa planta grasienta con la placidez  de su muerte. No estoy volviéndome loca, es que me inspiré en el cuadro de Anselm Kiefer, que tiene varios
cuadros enormes con ese motivo= girasol-muerto yacente y aunque no he encontrado el que quería exactamente, os haceis una idea y al que le interese ya tiene un tema para navegar un rato. Ahí va otra
foto:
La he puesto extragrande para que podais apreciar al muertito. En mis girasoles el muerto no aparece, pero os aseguro que los alimenta y por eso están tan nutridos y hermosos. Si quereis ver los míos tendreis que pasaros por IMAGO, qué le vamos a hacer.

Y por qué en este momento me intereso por ese tema, os preguntais así en general? Pues porque me descoloca un poco el paso del tiempo que va convirtiendo el cuerpo de una niña en el de una mujer adulta que acaba siendo una vieja, y no es el deterioro lo que me agobia, sino el asunto de que la niña en ningún momento ha abandonado ese cuerpo que tiene arrugas y flacideces y continúa viviendo como un ocupa en un cuerpo que no le pertenece. Y lo mismo le pasa a la adolescente rebelde y a la jovencita ligona, y a la treintañera listilla y a la de cuarenti salida, por poner unos ejemplos. Todas dándose de codazos en un cuerpo que va menguando y que se vuelve comodón y aburrido y no quiere saltar ni correr ni nada por el estilo, como mucho darse un paseo por el campo pero sin ningún afán deportivo.

Por eso, siendo consciente de este conflicto interno de todas las edades contenidas en el mismo habitáculo, que reclaman mi atención día tras día y agotan mi paciencia, de pronto recuerdo al muertito de los girasoles de Kiefer y pienso en el descanso de ese cuerpo que ya nadie quiere ocupar y que se descompone tranquilamente, a su ritmo, sin que nadie le moleste. Y sobre él, esas flores enormes, que son como de madera, desvían la atención y dejan que el muerto yazca en paz.

Sé que estas reflexiones os parecerán un poco tétricas, pero es que es otoño y como a los árboles, el cuerpo nos pide desprendernos de las hojas rojas y entrar en estado de hibernación esperando que llegue el Invierno, que, como siempre traerá a las Entrañables consigo; bajar las pulsaciones al mínimo, ralentizar el flujo sanguíneo, dormitar al abrigo de la manta o de la calefacción, enroscarse y dejar que el invierno pase por encima de uno hasta que podamos reverdecer de nuevo.

No es que la pinza entera quiera morirse ahora que está empezando un nuevo proyecto, que está tan tierno y lleno de brotes; os aviso que a veces los brotes no brotan, no rompen, no estallan, se quedan ahí como un estornudo mal estornudao o como un polvo mal echao. No, no es eso. Es una parte cansada, mayorzota y un poco pasada de vueltas, la que quiere que la dejen en paz y quedarse debajo de los girasoles gigantes. Y también hay una parte que piensa en el cuerpo, no como vehículo, sino como obstáculo porque ha dejado de ser un deportivo y ahora tiene que ir a velocidad de crucero que es mucho más seguro y más monótono.

Bueno, he disfrazado esta entrada de profundidad lúgubre, pero en realidad los motivos son mucho más superficiales: Echo de menos los vicios, las adicciones que me sentaban tan mal pero que el cuerpo juvenil aguantaba como un pirata, y que tenían, como es inherente a ellos una parte viciosa y perdida tan de Janis Joplin. La pinza joplin le pide a la pinza emprendedora-madredefamilia-trabajadora entregada, que o bien la saque por ahí a emborracharse o, si ya no es posible, la deje dormir durante un tiempo bajo los girasoles.

Y todo esto os lo cuento para que alguien me diga, te comprendo, porque a mí algunas veces me ha pasado exactamente lo mismo.


sábado, 4 de septiembre de 2010

Hemos vuelto todos?

Estaba esperando que llegarais todos aquí, desde vuestros respectivos lugares de asueto, o de descanso, o de aventura o de mal rollo o de aburrimiento o de donde sea. Qué sé yo lo que significan para vosotros las vacaciones. Para mí es un periodo de ... mejor dejamos el psicoanálisis para otro momento. Ahora estamos frescos como una lechuga, como recién salidos de la bandejita de porexpan, oliendo a salud y energía, para enfrentar el crudo curso 10-11. (Yo no puedo con los años naturales, a mi edad, y todavía no me he acostumbrado a que el año empieza en enero y acaba en diciembre, por lo menos en occidente, porque el año oriental y el musulman, vete tú a saber dónde empieza y dónde acaba. Mi cultura de pocoviajada no llega a tanto).

 Hace un año ahora que empecé este blog que ha tenido tanto éxito, ya sabeis, cientos y cientos de seguidores, personas de habla hispana de todos los continentes me leen, me han traducido a más de 80 idiomas diferentes, incuído el servo-croata, que se habla sólo en la zona limítrofe de las dos Repúblicas, me llueven las ofertas de trabajo, cuando voy por la calle tengo que ocultar mi cara bajo la sombra del sombrero (esto es de perogrullo, lo siento), colocándome a contraluz tipo Bogart y desviando la mirada hacia el suelo, tipo Di.

En fin, saborear el éxito tiene sus ventajas y sus inconvenientes, como todo en este planeta=balón de fútbol, (debo ser la única persona que escribe fútbol con acento en la u, no lo puedo evitar), en el que giramos sin saber bien porqué. Ya os he hablado de las primeras, las desventajas son que, como me debo a mis lectores, vivo cavilando toda la santa noche sobre cuál será mi tema del blog para la próxima entrada, y eso no me deja dormir. Durante el día tengo que estar pendiente de mis colaboradores, (mis negros), y mantenerlos a raya para que escriban todo lo que les dicto sin meter baza y barrer para casa, (son muy suyos y quieren imponer sus ideas y su forma de redactar). No sé para que hago pública mi forma de trabajo, disculpadme.

Y como he tenido tanto éxito y estoy tan influenciada por los libros de autoayuda, además de mirarme en el espejo todos los días mi cara y otras partes menos caras  y repetirme "tú vales mucho, tú eres muy maja, tú llegarás muy lejos y esas cosas que no para de repetirme mi amigo Xuan", pues he montado por fin mi academia de pintura que como os dije se llama IMAGO taller de arte y cuyo sitio we es www.imagotallerdearte.com y hacerme el favor de meteros todos los días para que suba puestos en la red y pueda poner un letrero en la puerta de AFORO COMPLETO o VENDIDAS TODAS LAS LOCALIDADES.

Os explico un poco qué se va a hacer en IMAGO. Hay un pequeño resumen en la página web, pero yo me explayo aquí un poquito más para que os quedeis contentos.
En leguaje plástico va a haber 3 grandes bloques de trabajo para adultos: pintura, dibujo y modelado en los que vamos a aprender a desarrollar el proceso de creación con diferentes técnicas de esos tres bloques. El trabajo es individual, como se puede comprender, así que cada uno seguirá su ritmo. Siempre se estará trabajando en dos piezas por lo menos, una completamente libre y otra más guiada, para no estar esperando a que la profesora (yo), se digne a acercarse a dar indicaciones. IMAGO proporcionará pautas, ideas, modelos, excusas para desarrollar la creatividad partiendo de la base de que el lenguaje visual, como el hablado, son capacidades humanas que quizá compartan algo con los animales, pero que no son privilegio de unos pocos. (Esto último les fastidia bastante a los artistas, pero como dice David Hockney, así lo veo yo). Creo firmemente que el gusto por la línea, el color, la forma, la palabra, etc. es el trampolín natural desde el que cualquier persona se puede tirar a las aguas de la creatividad. Lo único que distingue a unas de otras, por seguir con el símil, es que algunas se han olvidado el bañador y no quieren bañarse en bolas, otras tienen vértigo y no quieren saltar, otras sienten frío o pereza y les gusta más ver el agua desde arriba, a otros les divierte más criticar a los bañistas sin mojarse. Hay de todo en los viñedos californianos del Señor.Ya sé que nadie está de acuerdo conmigo pero no me preocupa. Creo que como hay gentepató, IMAGO encontrará las almas gemelas que quieran por lo menos probar la temperatura del agua con el pie descalzo.

Así que el que vaya escuchará una música relajante unas veces y otras menos, y otras silencio absoluto, compartirá emociones, ideas absurdas, locas, o nimias y sobre todo buenos ratos, con otros como ellos, y disfrutará también de estar consigo mismo y se maravillará de lo bien que se cae a sí mismo.

Pero no me entretengo en el ambiente y sigo contando:

También habrá un taller de escritura para desarrollar el placer de escribir para los que quieran aprender a hablar por escrito (a algunos nos gusta más que hablar cara a cara, o por el móvil). Lo darán periodistas amantes de las palabras, las letras, el cine, la música, el rockandroll,  la radio, los viajes, ... en fin, ...de todo un poco.

Habrá talleres infantiles para niños menores de 12 años que será un poupurri de los talleres adultos. Con un gran espacio para trabajar, empezarán con la mancha (la mancha da mucho de sí aunque los de ariel digan lo contrario), y el color, para seguir con la línea y por ultimo con la forma. Esto traducido a actividades será trabajo con monotipos (estampa) y pintura (aguadas con acrílico,  cargas, etc.) en el primer trimestre. En el segundo, dibujo aplicando lo que han aprendido en el primero más el libro de artista y por último, en el 3º  modelado con barro y pasta de papel. Bueno, ahora me he puesto un poco técnica, y quizá os esté aburriendo.

Además, unos colaboradores (ahora sí va en serio), darán unos cursos monográficos de encuadernación, foto digital, dibujo técnico, y más cosas que podeis encontrar en la página de otras actividades, en función del interés de los participantes.


Os subo el cartel de la campaña publicitaria que estoy haciendo, fijaros en lo chulo del diseño. Error. Lo subiré más tarde cuando corrija el error.

Me despido por el momento, deseadme suerte en mi nueva empresa, a esta pinza-ficha-de-parchís.

Un abrazo a todos, espero veros en IMAGO, buceando con gafas y tubo.



martes, 29 de junio de 2010

Los pájaros

Hola Amigos:
Mientras todos veis el partido España-no sé qué (¿cómo me atrevo?) yo estoy comiéndome unas pipas y bebiendo una cerveza a la fresca que no estás viendo el partido? que no te importa quíen gane ni quien juega? Pues no. Soy un ser insociable, que no me integro, un margi que, como os dije al principio, no tiene capacidad para comprender cómo un señor corre detrás del balón, ¿o lo dirige él? y todas las estrategias, el gasto de energía de dinero los contratos los sueldos, las ruedas de prensa, etc. hasta que ese balón llega a una portería y esquiva al portero y se cuela delante de la admiración de todo el mundo.
Pero a cambio estoy aquí, en mi jardín, comiendo pipas, que de vez en cuando me sale una sin cáscara y salada, pocas pero se agradecen, mientras las otras te dejan los morros como si te los hubieras operado y oyendo y viendo volar a los pájaros.
Tengo que confesaros que esta primavera, igual que hay especies que se extinguen, consolaros porque hay especies que nacen. Al menos para mí, que me he dado cuenta de la existencia de los vencejos, ave negra y puntiaguda, no por eso de mal agüero, supongo, gracias al conocimiento que tuve en casa de mi hermano. Hete aquí que estábamos comiendo tranquilamente cuando después de una hora me entero del horrible accidente que habían sufrido el día antes un  par de vencejos que se colaron por la chimenea de la campana de humos y se quedaron todos llenos de la grasa de años que allí va acumulándose gracias a nuestra sabrosa cocina e-pañola. A los pobres animales se les estaba yendo la vida con todo ese pringue encima. Me pidieron que me los trajera a casa para intentar salvarlos. Al principio, supongo que como a todo el mundo, no me hizo mucha gracia tocar pájaros grasientos con mis propios dedos, pero los metimos en una caja y pensé que podría ponerme unos guantes para evitar la grima del desconocimiento. Busqué en internet, el-que-todo-lo-sabe, qué se hacía en estos casos, y metí sinónimos de grasuza, (chapapote, galipote, petróleo, marea negra), y sinónimos de ave, (gaviota, albatro, pájaro sucio, etc.) pero no encontré nada. También metí nunca mais, pero nada. Llamé por teléfono a urgencias veterinarias 24 horas, (era domingo) y al otro lado de la línea se hizo un silencio de ni puta idea qué hacer con los pájaros. Le expliqué mi plan: darles con jabón lagarto, que es neutro, y agua abundante. La veterinaria, supongo que no era la hija, o la que aprovechaba el chiringuito para echar un polvo con su novio, o para estudiar unas oposiciones, me alertó: "sécalos bien".

Mi plan de limpieza me llevó horas, con una brocha suavemente y después debajo del grifo-ducha, y toalla y secador de pelo, y mucho amor y mucha pena al ver tan de cerca unos pulmones en miniatura asfixiados, luchando o no, no lo sé, por la vida. Yo hice lo que pude y si la peste negra es superior, qué le vamos a hacer. También gravé un pequeño vídeo que mejor os lo evito, porque los vencejos son alargados y puntiagudos, negros con unas alas que parecen del demonio, y el ruido del secador y el gesto retorcido de la cabeza no son platos de gusto.

La cosa acabó regular. La hembra apareció sin vida al día siguiente y el macho lo dejamos en el balcón y se fue volando, y ya no sé más.

Muchos pájaros viven en parejas como los matrimonios católicos, hasta que la muerte los separa, no sé si enamorados o no, los albatros, las gaviotas, las golondrinas, pero ahora que los he descubierto a los vencejos, sigo su vuelo con los ojos  y me gusta mucho cómo lo hacen: los dos vuelan en la misma dirección pero entre ellos dejan un montón de espacio, nada de codo con codo, al fin y al cabo, tienen un cielo infinito para moverse y no necesitan estar apiñados. Así no me extraña que aguanten toda la vida juntos.

sábado, 19 de junio de 2010

Adios Saramago. Hola Imago

No sé si fue ayer, hoy o antes de ayer pues es de madrugada, he perdido la noción del tiempo y de la literatura. yo, Pinza ignorante que descubrí tan tarde a Saramago, porque me daba miedo leerlo. Oía comentarios del tipo "es muy crudo" y mi pereza se agarró a la frase porque es de esas que cuando ve una película donde te avisan que te van a herir la sensibilidad se levanta del cine y se va. Saramago no sé yo si hería sensibilidades o lo que hacía era que fueras un poco más sensible y que te dieras cuenta, aunque fuera desde el punto de vista de las hormigas, que hay personas que sufren más que otras y que también hay unas que hacen sufrir más que otras.

En fin, serafines, no tengo palabras, se las dejo a los críticos y periodistas, que son los profesionales y los que están más acostumbrados a los epitafios, elegías y demás. Yo tengo un pequeño agujero como de polilla en el corazón. Adios Saramago. A más leer.

También murió hace unos días la buena de Louise Bourgueois (no sé si se escribe así porque los franceses tienen tantas vocales juntas para pronunciar sonidos que no duran ni una décima de segundo, que es imposible saber cómo coño se escriben). Era ya muy anciana y no puedo deciros que me gustara, pero tampoco que no me gustara. Mis sentimientos hacia ella y sus arañas estaban enfrentados, como los hermanos Marx delante del falso espejo. Quizá sea porque nunca he visto su obra en directo, y lo siento mucho, pero las reproducciones no es lo mismo. Sé que es un comentario elitista pero no puedo decir otra cosa. Una reproducción es una re-producción y como dice el dicho, segundas partes nunca fueron buenas. Además me mosquea que fuera tan popular (popular como las animadoras de los institutos yanquis). Popular para lo bueno y para lo malo, nunca llueve a gusto de todos, para gustos hay colores y todo eso. Una de las críticas que he oído sobre esa buena mujer se refiere al mal rollo que tenía con su padre. La persona que hizo el comentario le criticaba a la pobre Louise que odiara a su padre que había tenido una amante institutriz de su hija, la propia Louise. No recuerdo si se había enrollado con la institutriz o se había enrollado con una tía y para tenerla de amante le había encargado la formación, instrucción, edificación de su hijita, la constructora de arañas. La crítica era que ese señor era un vividor y la hija artista una frustrada que no comprendía a su papá. La autora de estos comentarios, famosa en el mundillo del arte y que no voy a nombrarrrrrr, no se da cuenta de que para ella el papá de esta señora, que en gloria esté , ella y su padre, que tendría ahora unos 125 años, digo que para ella su papá es su papá y en cambio para los demás no es más que un desconocido. Creo que hay una pequeña diferencia, entre lo que se siente hacia un desconocido y lo que se siente hacia un padre. La sra. Bourgueois se ha dedicado a hacer unas esculturas para matar a su padre simbólicamente y a mi me parece que, simbólicamente, todos somos muy libres de matar a quien nos de la gana, aunque nuestras víctimas caigan simpáticas y nadie más entienda nuestros móviles. (Me refiero a los del asesinato, que ya se os había olvidado que años ha no existían otros móviles más que esos).

He tenido que hablar de estos ancianitos que han pasado a mejor o peor vida, no lo sé, cuando tengo una noticia extraordinaria que comunicar a mis innumerables seguidores: prestad atención: Pinza se ha convertido en empresaria, empréndelo, pónselo, póntelo, ... Ya sé que os habeis quedado ojipláticos, la baba se os cae desde la comisura del labio hasta las barbilla, y os preguntais con la clásica neurona listilla que sigue funcionando ¡pero, de qué puñetas está hablando! Pues paso a explicarlo sin mucho lujo de detalles:

Estaba yo, ficha del parchís, en mi casa, años y años, mientras las demás os moviais divertidas por el tablero y yo, con la esperanza perdida, hasta que, de pronto, tiro el dado y me sale por fin un cinco, un CINCO como un billete de lotería. Estoy en el tablero, por fin, eh, sin empujar. Empiezo a avanzar con la suerte de mi lado, con mis tiradas de dado y mis jugadas, ala, a dar vueltas,, a construir mis barreras, a confiar en que no me coman, a que la suerte no se pase con los seises, que uno está bien, y dos también pero ya tres ...

Bueno, pues ahora ya lo sabeis, cuidadito conmigo, que yo también como y me cuento 2o. Me monto un taller-academia-chiringuito-puntodencuentro-centrocultural-oasissinpalmeras. Ya os daré la página güe cuando esté terminada y demas datos si os interesan. Por el momento no puedo decir más. Acabo de terminar la fase pánico-escénico y veremos hasta cuando dura la euforia.

Saludos a todos, a los vivos, a José y a Louise.

lunes, 17 de mayo de 2010

pánico

Esta vez debo escribir rápidamente, con urgencia, antes de que las ideas huyan despavoridas o se líen entre ellas y monten su culebrón. Cuando esto último ocurre no hay quien sepa cuál es hija de quién ni quién es hijo de cuál. Y esta vez el discurso es tan complicado que no discurre y no lo comprendo ni yo. Las ideas me pueden. Así que sin hacer mucho ruido voy a intentar organizarlas para que salgan a escena cuando les corresponda, sin atropellarse unas a otras.

La primera que debe aparecer cuando se hace el silencio, se apagan las luces y se oyen las últimas toses es el Pánico. Le han llamado Pánico Escénico por eso mismo. Ahí le tenemos acojonado unos minutos antes de salir a escena, para inmediatamente crecerse, claro, porque en cuanto se le pasan los nervios se vuelve más alto, más guapo, más expresivo y una voz más clara y vibrante sale de su garganta. Ya ha dominado la situación. Ha sabido disfrutar con pelín de vanidad los nervios del escenario y ya está en su salsa. Se le olvida  que hace un momento casi se hacía caca encima. Recuerda a Peter Pan en aquel momento, preso, atado a un poste a punto de morir ahogado porque subía la marea o algo así, en el umbral de la muerte, diciéndose a sí mismo: la muerte debe ser otra gran aventura o esto debe ser muy interesante. No recuerdo las palabras textuales así que me vais a perdonar que no cite a los autores al pie de la letra. Al fin y al cabo todo el mundo cree que no se trata más que de un dibujo animado y pocos son los que se dan cuenta de que Barrie era un señor de carne y hueso que hacía decir a sus personajes las cosas que pensaba él.

El siguiente que aparece en escena es el PÁNICO con mayúsculas. Parece que domina nuestra vida, pero en realidad es como un gigante de las fiestas levantinas, de cartón piedra, muy grandote pero que no tiene ningún interés. Es ese gran miedo a volar, por ejemplo, o a meterse en una cabina de escáner a que te lean los males del cuerpo, o a que te den el resultado de unas pruebas médicas después de 15 días de larga espera. Se pasea con los cabezudos disfrazado de rey enseñoreado por nuestras mentes fóbicas pero todos sabemos que en realidad es un hombrecillo sosteniendo un armazón que a su vez sostiene un traje que a su vez sostiene la idea de importancia.

Diréis que no tengo razón y que a esos grandes miedos hay que tenerles un poquito más de respeto, porque son el gran miedo a la muerte.

Pues no. El que nos da más miedo, el verdadero miedo es el miedo al miedo. Es el pánico con minúsculas, el auténtico pánico. No es tanto el miedo a que el avión estalle y se haga añicos junto con nuestras vidas, o a que el escáner o la horrible prueba revelen una enfermedad mortal y nos sintamos condenados  del corredor de la muerte. Lo que nos produce verdadero pánico es nuestro propio pánico a estar en un avión encerrados con nuestro propio miedo a no controlar nuestro miedo, o a no ser capaces de soportar estar una hora dentro de la máquina con nuestro miedo a que se olviden de nosotros mientras nos asfixiamos o a no soportar 15 días de angustia con nuestro miedo subido a la chepa acompañándonos todo el rato y recordándonos que tenemos un grave problema de ansiedad y angustia vital.

Estoy siendo un poco dura con las pinzas, pero así lo veo yo. De alguna forma, en algún momento pensamos algo así como yo no voy a poder con esto. Esto me puede a mi. Y da igual lo que sea esto. Pero no hay ningún esto que sea más fuerte que nosotras, las pinzas. Agarradas a un hilo, a una cuerda soportamos el peso de lo que quieran colgarnos, y no necesitamos nada más que nuestro simple mecanismo de sujeción.

Dejé este texto suspendido en este punto hace ya varias semanas porque me vi un poco consejeradelibrodeautoayuda y me caí un poco gorda. Esto no debe interpretarse como una crítica a los libros de autoayuda, de los que he leído algunos muy buenos y otros no tanto, pero que no los critico en absoluto, porque además de ayudarse a sí mismos son libros que ayudan a los demás. En general están escritos en un tono cariñoso, y lo importante, como sabía muy bien el Capitán Garfio era el tono. Este siempre se hacía la pregunta de si su comportamiento, vestimenta, actitud, o lo que fuera que se cuestionase en ese momento, era de buen tono. Al Capitán Garfio le importaba muchísimo la clase, el saber estar y se lo envidiaba mucho a Peter Pan, que tenía todo eso de natural. Peter Pan era como esa guapísima de Cien años de Soledad que no se daba cuenta de lo guapísima que era y que tenía una belleza cuyos destellos iban matando a los hombres de Macondo. Pues a Peter Pan le pasaba tres cuartos de lo mismo con la elegancia y la distinción innatas, que ponían a Garfio de los nervios porque él impostaba gestos y maneras delante del espejo y no conseguía para nada el buen tono tan ansiado: se le notaba muy artificial. Y es que la elegancia está en la forma de moverse, de andar, en la voz, (no me digáis que nunca habéis oído una de esas voces que recuerdan a los minidinosaurios de Parque Jurásico y te destrozan el tímpano), o en el movimiento de la mano (que nunca tendrá unas puntillas blancas, un pañuelito o un meñique estirado), todo eso llevado con naturalidad. Del libro de Peter Pan, que os recomiendo encarecidamente, pues este señor lo escribió como obra literaria, no como guión de película de Disney, lo más elegante del personaje de Pan es cómo se enfrenta a la muerte en esa escena que os he contado unos párrafos más arriba. Y por eso le duele tanto a Garfio y le produce tanta envidia, a él que va vestido como todo un señor pirata con su levita ceñida, su peluca y sus chorreras, pero vive temiendo constantemente encontrarse con el tictac del reloj que se tragó el cocodrilo, que le recuerda incesante su miedo al miedo.

lunes, 15 de marzo de 2010

Otra ostra

No sé si disculparme por haber estado tanto tiempo "aut" o si os he hecho un favor y debo sentirme satisfecha. He tenido mis motivos que no me atrevo a transmitir. Bueno, os lo diré si no sale de la red. Millones, trillones de usuarios, y presuntos lectores, guardadme el secreto. Sé que los bufones cibernautas no tenemos derecho a estar tristes, pero como en esta Corte no se cobra y no hay ningún contrato, me he tomado la licencia de pasar unos días de duelo, poco más de un mes, pues empezó el 2 de febrero. No es mucho tiempo si tenemos en cuenta que un amigo mío japonés ha tardado en contestarme un mail varios meses porque murió su madre y durante un año no pudo hacer vida medianamente normal. (Ya sé que la vida de normal no tiene nada, que no es más que un constante fenómeno paranormal, pero si empezamos a no ponernos de acuerdo con lo que significan ciertos términos vamos de cráneo). Iba diciendo que el luto en Japón consiste en abstenerse de cultivar las relaciones de amistad y cariñete durante un año. Aquí el luto es una costumbre extinta que ya no está bien vista, porque la vida sigue y eso, pero no por eso estamos menos tristes. A mi nadie me ha dado el pésame supongo que porque no era un allegado de primera línea (de mar?), o de primer grado, o como quiera que se diga, pero el corazón no entiende demasiado de parentescos y se fija en cosas que a los notarios les daría la risa, como alguna vez en que te abrazaron con mucha ilusión porque llevaban un año sin verte, o en otra ocasión te dio un ataque de risa al unísono por la misma clase de tontuna, o notaste algo que ni siquiera hay palabras para nombrarlo porque los idiomas tienen sus carencias, y no pierden el tiempo en inventar definiciones para las insignificantes vibraciones del corazón. Si el derecho romano no lo contempló hace dos miles de años es que no tenía ninguna razón de ser. No olvideis que los abogados son muy listos.
Así que me quedo aquí sin pésames ni nada, y me disculpo de nuevo por haberme ensimismado en el hueco que tiene eco-eco- eco ...
Otro de los motivos por los que he pasado de largo del ordenador ha sido la cantidad de cosas que se han amontonado en mi casita mental de Piolín, todas tan importantes que no sabía por cual empezar y como siempre que ocurre esto las ideas que no salen al escenario se van autodestruyendo como los paquetes bomba, se queda todo borroso y con olor a pólvora. Imaginaros a la pinza tendida sobre las tablas con una humareda tal que no se veía ni la punta de los dedos, sin atreverse a toser, no fuera a ser que el eco del hueco volviera otra vez a la carga.
Entonces, abrumada por mi propio ostracismo, recordé un texto que escribí hace años, sobre la naturaleza de las ostras, y me pregunté porqué se inventó la palabra ostracismo si no tiene nada que ver con el carácter de las ostras. Ahí va el texto, y me decis si estais de acuerdo conmigo o no. (Hay que ver los creadores del lenguaje, bien que tienen tiempo para inventar palabrejos absurdos que acaban en -ismo, que se lo añaden a la primera palabra que pasa y sin embargo no hay nada para hablar de eso).

OSTRA
Encontré una pequeña concha de ostra en una playa, aunque no puedo poner la mano en el fuego de que no fuera más que una valva de almeja costrosa con interior nacarado. Es lo de menos. Lo de más es que tuve un "insight", un momento lúcido de comprensión de la naturaleza de la ostra, con la que inmediatamente me identifiqué. Es un animal, supongo, que se protege de los elementos externos malignos con un caparazón que cierra herméticamente a la menor señal de peligro. Puede que en algunas ocasiones se confunda y considere amenzadoras situaciones que en realidad no lo son. Pero el caso es que tiene esa capacidad de cierre al mal rollo, de no te quieres enterar, ye, ye, y por otra la libertad de abrirse de par en par y dejar su vulnerabilidad al alcance de la mano, sin reparos. Todo su cuerpo casi líquido, agarrado por un fino hilo a la concha, se vuelve absolutamente sensible a lo que ella, motu propio, ha permitido penetrar, franqueando la fortaleza para inundarse de sensaciones, sabiendo que es todo o nada y decidiendo que sea todo. Y eso gracias a su mecanismo abre-cierra, como de bisagra. Y ese mecanismo primitivo y sincero (que tiene un punto que me recuerda a la horrible canción de Abre la muralla, cierra la muralla, así que por favor borradla de la mente y no empeceis a tararearla, que se pierde el duende que estaba empezando a surgir), digo, que ese mecanismo, nos da una gran lección de elegancia, cuando forma una perla con todas aquellas cosas a las que les fue permitido cruzar la barrera, pero que en realidad no se lo merecían. 
Querría ser así de ostra-sabia y dejar entrar a ratos todo y a ratos nada, aún a sabiendas del horrible final que me esperaría: la muerte mortal a manos de unas manos que exprimen el limón y riegan con ácido el cuerpo-víscera de la pobre ostra para engullirlo con grima por la textura de escupitajo al contacto con la lengua y el paladar, y sin embargo un placer embriagador al saborear todas las experiencias envueltas en mar, alguna vez embriagadoras, que con permiso traspasaron la frontera.
Bueno, no está tan mal que al final te beban con una mezcla de asco y placer y hayas producido una esfera blanca, áspera y brillante con todas las tonterías que por despiste de tu mecanismo primitivo dejaste entrar.

jueves, 28 de enero de 2010

Reina por un día


No sé a cuento de qué me he acordado de pronto de una serie de animación que veía en mi infancia, cuando sólo había dos canales de televisión a blanco y negro, los dos, no uno blanco y otro negro. Aunque seles llamaba dibujos animados estos no eran dibujos, sino un par de monigotes como los ahorcados del juego, hechos de cuerda excepto los pies, y las manos que debían ser unas maderitas con forma de semiesfera pintadas de algún color brillante, vete a saber cúal porque se veía gris, y con una cabeza esférica con ojos y boca pintada con unos trazos muy simples. Muy minimalistas, como os podeis imaginar si no sois de mi generación y no sufristeis la experiencia de sentaros en una silla a ver las historietas que les ocurrían, que debían ser algo patéticas, como casi todo en aquella época, pero que adiosgracias ni las recuerdo. Y digo en una silla porque el repantingarse en un sofá a ver la tele todavía no se estilaba, (yo creo que el sofá ya estaba inventado, pero el concepto de repantingarse no, eso llegó más tarde, con el mando a distancia). Pues los tales monigotes se llamaban Pilofat y Rapalín, y eran los nombres esos lo que nos llamaba la atención y nos tenía enganchados a la silla, como si fuera un video juego. Unos nombres sonoros y ya tenían la audiencia asegurada, fíjate que fácil y que cómodo para los creadores de esa serie patética de la que sólo recuerdo lo que os he contado y que al final ponía koniak, que sin saber idiomas comprendíamos que significaba fin. Vosotros que dominais tantas lenguas habreis adivinado que eran de la antigua Checoslovaquia, cuando esta era un país, o eso nos hacían creer.

Y recordando a Pilofat y Rapalín, una vez abierto el baúl de los recuerdos de la infancia, guardado en el sótano más recóndito de la mente, allí donde torturan a las víctimas los asesinos en serie de las películas y de la vida real, ha salido otro programa horrible de nuestra querida televisión que se llamaba Reina por un día. Por si no habeis tenido el gusto de verlo o si lo teneis guardado en el sótano -3 del parquing mental y a estas alturas no hay quien lo encuentre y lo traiga a la superficie, os contaré de qué iba. Elegían a una niña, no sé de dónde ni con qué criterio, y la coronaban reina por un día, y durante un día de su vida, (que en tiempo real era la hora que duraba el programa, a años luz de las 24 horas de emisión de los Gran hermanos), podía decidir qué caprichos la harían feliz o a quién prestaría su ayuda, caso este último, de ser una niña solidaria, (aunque ese concepto tampoco existía, entonces se hablaba de compasión o caridad), y el equipo del programa se desvivía por cumplir sus deseos que eran órdenes para ellos. Yo sufría de verdadera envidia porque sabía que eso no estaba hecho para mí, como así fue: esta pinza jamás fue coronada reina televisiva ni escogida entre cientos de miles de niños ni niñas ni nada para protagonizar nada. Bueno miento: me sacaron una vez en un delfinarium para que los delfines me pasearan en una balsita inchable, tirada de sus inteligentes hocicos, pero al ayudarme a salir de la lancha el domador de delfines me dio un codazo en el ojo sin querer, supongo, y con la vista nublada no pude distinguir las miradas de envidia de los otros niños y se me jodió mi momentito de gloria.

Pero, hete aquí que he visto en la jilipollez de programa un paralelismo con la vida que me ha dejado anonadada a mí misma. Y es que comparando nuestra existencia con la longevidad infinita del universo, y desconociendo de dónde venimos ni qué criterio se sigue para seleccionarnos, y teniendo en cuenta que no conocemos por el momento a ningún ser humano e inmortal al mismo tiempo, o sea, que aquí estamos un ratito nada más, todos, todos sin excepción, ... en alguna planta de mi edificio mental he visto nuestras vidas a blanco y negro, tocados con coronas de plástico con un mundo entero para responder a nuestros caprichos o nuestra solidaridad, (ahora sí puedo usar esa palabra), o a ambas cosas a la vez. No sé si esta idea se ha producido en la azotea mental, el desván, o el sobrao que le llaman en los pueblos. No sé, pero aquí hay un tiempo precioso que aprovechar, antes de que el equipo del programa se ponga a desmontar el plató y no se acuerden ni de decirnos adios y por ahí está la salida.

Y por haber sido tan amables de entrar al trapo en esta reflexión y haber aguantado a Pilofat y Rapalín, aunque sea por un ratito, os he subido el cuadro Azotea, de 2008. Es una tabla de 70 x 120 cm. aprox. realizada sobre un collage de papel de periódico en acrílico y óleo. Espero que os guste, majetes.

P.D.: Ya me acuerdo a cuento de qué me acordé de Pilofat. Estaba yo pensando, como siempre, en asuntos de naturaleza abstracta y por lo tanto inútil, y no me atrevo a decir filosofando, porque los filósofos pueden enfadarse conmigo por intrusismo y yo con ellos porque los considero machistas a la mayoría y por lo tanto medio tontos, (si no han tenido en cuenta a la mitad de la humanidad al desarrollar sus teorías, si se les ha escapado este pequeño detalle, son medio tontos o por lo menos medio-listos) una frase-eco que se repetía en el recinto de mi cráneo, cavidad amplificadora que sonaba, Borra eso, Empezar de nuevo, Borrón y cuenta nueva, Empezar de cero, Volver a empezar, Begin the begin, Borrar y empezar. En fin la idea de renovación, de los errores tienen solución, Más se perdió en Santiago, Más valen barcos, etc. Todas esas ideas que vienen a pedir disculpas a uno mismo y a perdonarse y volver otra vez a intentarlo. Y ahí fue cuando me acordé de unos dibujos animados, que no eran los de cuerda, era un niño que tenía un lápiz y una goma de borrar, y dibujaba lo que quería y borraba lo que le molestaba: eliminaba las cosas como un mafioso, sin mancharse. Eso era mucho mejor que ser reina por unas horas, porque el niño, más listo que los filósofos, se dibujaba dinero, míralo.

Así mi pensamiento derivó a Pilofat, y de ahí a las niñas reinas y de ahí a los delfines y a la solidaridad, y el disfrute y los filósofos y los... Pero no me acordé porque lo había anotado en la libreta de las ideas importantes que luego se me olvida mirar cuando me pongo a escribir.

viernes, 8 de enero de 2010

Algunas de mis obras

Feliz año para todos. Venga para los enemigos también, no seamos rencorosos. En este año que acaba de empezar me he propuesto:
  1. Fumar como una cerda
  2. Engordar unos cuantos kilos más, además de los que ya entraron con holgura en las entrañables.
  3. No hacer deporte ni nada de ejercicio y a ser posible respirar en ambientes fétidos y sórdidos.
  4. Perder el tiempo todo lo que pueda, ser una pinza improductiva, que no trabaje nasoluto.
  5. Ah! y comprarme muchos primeros fascículos de coleccionables y coleccionar muchos númerosunos de dedales, zapatitos de época, muñecas de porcelana con carita de monstruo a escala 1:10, sombreros de época, coches de época, bicis de época, infinitas miniaturas de época, no sé de qué época, pero da igual. El número 1 y basta, el namberguan como dirían los de muchachada nui.
Son 5 propósitos difíciles de cumplir, arduo trabajo para una de tantas personas acostumbradas al pepito grillo constante, eco plasta que repite sin cesar tendría que ..., debo ..., hay que ..., por qué no...? Todas esas frases que sugieren que no tenemos la iniciativa suficiente o la disciplina o las ganas de trabajar. Y no es que me las diga nadie, me las digo yo que soy la más exigente pero que en el fondo no hago más que recoger el sentimiento generalizado de las personas que me rodean, me refiero no a los allegados, que en buena hora llegaron de nó sé donde. sino a los que no llegan, billones de personas que nos rodean y que sin darse cuenta nos van diciendo cómo debemos vivir, cuánto tenemos que trabajar y qué cosas nos deben preocupar. Son los que saben cual es el bien y cual es el mal. Pero lo transmiten sutilmente, nunca dicen esto está mal o esto está bien, sino frases como Hoy no he comido en todo el día, o es la primera vez que me siento. Por eso te hacen sentir mal, porque tú llevas todo el día sentada con un dolor horrible en la espalda, después de haber superado una gripe que ni siquiera era A, y que te retrasó muchísimo en tus quehaceres. Y después de eso te dio una horrible lumbalgia que te tenía del sofá a la cama y de la cama al sofá acomodando malamente la zona dolorida y viendo las estrellas con cada mudanza. Y a eso se suma que pasaron las mal..., las entrañables que por fin se acabaron y que te dejaron molida de beber comer y fumar, porque el tabaco no soportó aguantar las fiestas sólo y dijo: estas Navidades me quedo, veremos si me voy más adelante, cuando yo ya había decidido que me las podía arreglar estupendamente sin él.
Y otro de los que te hacen sentir mala conciencia son los tipos estos geniales, que dicen, (como uno de los artistas que aparecían en el blog, que hace unas fotos bestiales, Mr. Toledano, que si quereis visitar su huev la dirección es mrtoledano.com) que desde pequeñito ya se daba cuenta de que quería ser fotógrafo y consiguió que le regalaran una cámara a los 11 añitos y empezó a hacer fotos a tan tierna edad. Lo que significa que empezó su recorrido profesional cuando todavía no tenía pelos en la lengua y que yo, que mi única profesión es ser bloguer, pues vaya, que ni cobro ni ná, me siento una cateta al lado de estos señores toledanos. Así que he decidido someterme a las presiones y subiros de una p vez algunas de mis obras de arte o works of art.

Os presento al lagarto trompetero, que se encuentra dirigiendo una película en este momento. Los lagartos tienen cierta querencia por los largos que no comparten con las iguanas a las que les van más los documentales artísticos. Esta pequeña obra, mide aprox. 35 x 25 cm. es una acuarela sobre papel de mis primeros tiempos, mi época, llamémosla de época.


Y ahora, os voy a subir un dibujo al carboncillo de 100 x 100 cm. de mi época más reciente, llamémosla época actual, si os parece. Es un bosque de árboles ordenados por la mano de la pinza-guardabosque, que todo lo quiere mantener en orden para que cuando uno se pasee por .ahí sepa a qué atenerse y no se lleve sorpresas.


Espero que hayáis notado la desolación de este espacio desolado y que aún así os apetezca introduciros en él aunque sea por unos segundos.

Y por último me queda hablaros de la obra que aparece al principio, es mi autorretrato, y se llama Duda. El mar o la montaña? Ya sé que unos el mar y otros la montaña. Yo no lo tengo claro.

Ahora Pepito Grillo está más tranquilo y me dejará en paz por unos días.

sábado, 19 de diciembre de 2009

El tabaco me ha dejado

Hola amigos y allegados:
Quiero empezar felicitándoos estas fiestas entrañables. Me refiero, como todos sabeis, a las Saturnalias, que celebramos siempre por estas fechas desde los romanos, comiendo toda clase de combinaciones de alimentos engordantes. Los romanos también se ponían hasta arriba y montaban unas fiestacas en Roma que eran como la Noche en Blanco pero en divertido. Quiero decir que allí participaba también todo el mundo, todos salían a la calle, como nosotros ahora, pero se lo pasaban bien. Los amos servían a los esclavos por una vez en todo el año (creo que aprovechaban esas doce horas de poder para ensañarse con los amos y vengarse de todos los sinsabores que les habían provocado, como los latigazos y las palizas informales y les pedían a los amos que les trajeran un vaso de agua a la cama, los muy ruines. Bueno no estoy documentada, así que no os fieis mucho porque me dejo llevar por la imaginación, me pongo en su lugar, y yo por lo menos los putearía de esa manera. No os quiero aburrir con datos, pero si quereis saber cómo celebraban los susodichos romanos las Saturnalias haced el favor de meteros en internet y teclearlo y vereis la de cosas curiosas que encontrais, que aquí nadie inventa nada, el Corte Inglés con sus luminosos horteras ya estaba más que inventado, los arbolitos y hasta Santa Claus, que creo que lo recicló la Cocacola de un mix entre el auténtico Papa Noel que iba de Verde, el rojo corporativo de la marca y un vecino gordo que vivía al lado del creativo que soltó un jojojo cuando se metieron juntos en el ascensor y se rozaron las barrigas. Aquí va mi felicitación para los que sois majetes en general, aunque tengais algún momento mala-persona, que todos lo tenemos, no os preocupeis.
Os lo deseo de todo corazón así como a mis enemigos, si los tuviese, les desearía lo siguiente:
Que si están enfermos empeoren, que lo pasen asquerosamente mal en compañía de sus seres queridos, que no es difícil, y que tengan un año nuevo horríbilis, en fin, que les vaya a todos fatal, y sobre todo que se aburran mucho, se mueran de asco y no le encuentren sentido a la vida y se sientan culpables porque hay tantas personas muriéndose de hambre y sufriendo injusticias sociales.
Que pena no contar con enemigos en este momento porque me encantaría diseñar una felicitación con todas estas ideas.
Bueno, y el título de la entrada de hoy es porque me siento muy abandonada por el tabaco que ha elegido unas fechas espantosas para dejarme. Le echo de menos. Tengo momentos en que me río y me olvido, pero son los menos, y además es una risa un poco esquizofrénica. La mayor parte del tiempo no puedo evitar pensar que fue una larguísima relación, de dependencia, vale, pero también había amor y placer, y odio, y de todo, fueron más de 30 años juntos, el olor, el humo, la cleptomanía mecheril, las miradas de ternura y a veces rencor, todo hay que decirlo, ... y ahora ... me ha dejado y no sé por qué. No sé qué le he hecho, en qué he fallado ... y precisamente ahora, que todo el mundo fumará y reirá carraspeando y toserá y se atragantará y serán felices, ... y yo ... no sé qué voy a hacer. Puedo dedicarme a la bebida, que creo que está libre. No sé. es demasiado pronto para empezar otra relación. Perdonad que os de la vara, pero lo estoy pasando francamente mal y en cambio él, el tabaco promiscuo, yéndose con todo el mundo, le da igual ocho que ochenta. Me las pagará.
Repito, felices fiestas, vosotros fumadores activos. Un abrazo



miércoles, 2 de diciembre de 2009

Lo siento cuaderno

Verdaderamente lo siento y pido disculpas a mi cuaderno, porque este texto le pertenecía y el medio virtual con su popularidad , se lo ha robado. Este iba a ser un texto nocturno de insomnio nervioso, propio del cuaderno, pero la pinza tira al blog, como la cabra al monte. Entre cambio y cambio de postura, se ha ido creando un texto, el sólo, juro que no tengo nada qué ver, y se ha puesto tan cabezota que me ha obligado a levantarme, agarrar el portátil a ciegas y ponerme a escribir: la tiranía de las neuronas que no tienen la disciplina suficiente para dormir cuando hay que dormir y trabajar cuando hay que trabajar y ponen al resto del sistema nervioso a su disposición cómo y cuándo les da la gana.Como ya tengo la pinza espabilada, intentaré reproducir el texto obedientemente.

Todo ha empezado con una reflexión sobre un tema de carácter gramatical en el que se hacía necesario hablar de un verbo transitivo. Eso me ha llevado a imaginar la expresión de disgusto, por no decir asco, de los lectores que siempre llevaron con orgullo eso de odiar la asignatura de lengua castellana, y por derivación cualquiera de las otras segundas lenguas que intentaron malamente enseñarles en el colegio y de las que seguramente solo aprendieron a decir mi sastre es rico o yo soy un estudiante. (Esta última frase tiene más posibilidades de usarse que la primera, no me digais que no). (Por cierto, los profesores de primeras y segundas lenguas deberían cuestionarse un poco qué hacen para impedir el conocimiento de algo tan natural y fácil para un niño, y conseguir a cambio el odio eterno hacia los idiomas y sus pobres gramáticas, que no tienen la culpa de nada, porque no es normal, es como una anomalía del mundo moderno). (Perdonad tantos paréntesis, pero soy incapaz de reproducir el texto tal como lo habían planeado mis neuronas déspotas, sin meter baza y decir lo primero que se me pasa por la cabeza).

Vale, sigo, obediente: Recordé entonces que, en general, yo había tenido buenos profesores de lengua castellana y una muy buena profesora de literatura en el bachillerato que no se adivinaba que era catedrática por su abrigo, que no debía abrigarle mucho porque tiritaba mientras hablaba. Y una vez nos contó que a sus hijos, que tenía varios, les ponía nombres siguiendo un tema, por ejemplo, la Biblia para la mayor, que se llamó Esther Judith Sara o los Nibelungos para la siguiente, Sigfrida Brunilda Krimilda, como si fueran trípticos o trilogías. Porque antes se ponían tres nombres a los recién nacidos y cavilando cúal sería la razón se me ha ocurrido que era un motivo de realce dramático de la escena del bautismo. Imaginaros la iglesia con un olor rancio o de humedad y esa luz difusa que invita a la somnolencia o al menos a la distracción. Junto a la pila el cura con su traje de cura y sobre ella la pelotita peluda y caliente de la cabeza del bebé reciente, y la tensión dramática de la mano del cura sujetando la concha llena de agua fría de la pila sobre la cabecita dormida y con parsimonia recitando la retahíla de nombres y todos atentos con el corazón palpitante. No me negareis que tiene mucho más interés que ir al Registro Civil y decir, nació ayer y se llama Izan, no es un nombre vasco, es Ethan? no Izan.
Bueno, eso es todo por hoy. Espero perdoneis que os haga partícipes de mis recuerdos, recordar significa volver a pasar por el corazón, y quizá no teníais ningunas ganas de pasar por el corazón recuerdos que no os pertenecen, pero bien podeis ahora, curiosas pinzas, investigar cómo se ha pasado de trinombrar a las personas a ponerles un solo nombre pero muy chorra.

Ah! y decidme si pensais que la próxima vez mejor desobedezco a las neuronas-pájaros.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Pinza deteriorada

Este post va a ser really corto debido a mi deterioro físico y mental, que es lo mismo, que me impide avanzar en todos los sentidos. Me he enfriado y cuando uno se enfría, la misma palabra lo dice: se queda frío. Será que no llueve ni pa Dios, será que el tabaco tiene montones de toxinas, será que el arte nos deja fríos, no sé... Es lo que tiene estar así, que no se sabe nada. Las mucosas se expanden por unos tejidos que seguro que son los del pensamiento y la comprensión, y claro, inundados de mocos bacteriosos es imposible el raciocinio. Podría bien ser una crisis y pasar en algún momento, si no pasar de largo por lo menos no ser una situación permanente y levantarme una mañana respirando con normalidad. Pero no: este enfriamiento se ha obstinado en habitar mi yo desde las puntas de los pies, que son las más frías de las extremidades, hasta las puntas de las manos, que también son como minicarámbanos, mientras la extremidad cabeza parece un sonajero atascado.

Lo que sí he descubierto, por si os sirve de pista, (a estas alturas de la vida no pretendo abrir los ojos de nadie más que los míos propios), pero por si una idea os da qué pensar, como esas frases escuetas que oímos a veces que dan en el clavo y materializan con pocas palabras lo que habíamos pensado durante años y no sabíamos como decirlo, por ejemplo la que he oído esta mañana en Siglo XXi, en Radio 3, claro, un mensaje grabado en el contestador dicho por un tío joven, no sé que edad tendría: "Mi papá me viene a recoger al botellón". Pues eso no abre los ojos a nadie, pero qué bien ha resumido este rollo patatero de la "paternidad responsable" que lleva años culpabilizando a tantos y tantos progenitores pringados.

Pues lo que yo he descubierto con este enfriamiento eterno y no espero que se me ocurra una forma de decirlo también escueta y certera porque no está la pinza para farolillos, es que los males son proporcionales a la dificultad de lo que hay que aprender a través de ellos: contrimás difícil, más malo. (El contrimás os ha gustado eh? Dadle al coco que yo no puedo, soy una pinza blanda como los relojes de Dalí, que por cierto parecen copiados de una fotografía de relojes blandos que vi en una exposición de Surrealismo en el Pompidú hace dos semanas, qué cool!!!! (cool es frío, de ahí mi enfriamiento pertinaz).

Envuelvo la pinza blanda en unos edredones blandos también para que sude y vuelva a su temperatura habitual, a ver si en ese falso útero coge energías para concentrarse de nuevo.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Mensaje en una botella

Hola amigos:
Sé que me echabais de menos. A mi a veces también me ocurre, me echo de menos y no sé por donde ando ni a qué me dedico. Me debe ir bien cuando no doy señales de vida. Si me hubiera pasado algo gordo, grave y malo ya os habríais enterado y supongo que yo también. Tenía muchas ganas de escribir desde hace ya tiempo. No lo he hecho porque antes me he dado el encargo de una tarea de diseño, quería configurar esta página porque supongo que mis múltiples seguidores se habrán cansado del color naranja y de nada más excepto eso, el color mandarina. Aunque lo elegí porque es el color de la amistad y de la acogida (Hete aquí porqué los salvavidas son naranjas y no negros o blancos). Quería poner un fondo divertido, interesante y un logo de pinza del que ya tengo unos bocetos, pero he desaparecido del mapa, no respondía llamadas de teléfono ni mensajes, he estado en mi mundo tan a gusto como los autistas están en el suyo que supongo que unas veces será mucho y otras poco o nada.
Y es porque se me juntan montones de cosas que hacer y paso largos ratos decidiendo cúal de ellas es más importante, como dicen algunos "es cuestión de prioridades" u otros, "es cuestión de organizarse" o los que no arrancan "hay más días que longanizas"con la versión alemana "hay más días que lo organizas". Pero yo no organizo ni priorizo ni nada y si estuvierais en mi lugar, que no se lo deseo a nadie, no sabríais qué es lo más ímportante. Por un lado está:
  • Publicar una nueva entrada en el blog, que es lo que más me divierte, pero que a su vez se bifurca:
  1. ¿Os hablo del libro de Saramago que ya he terminado y que creo que me ha cambiado la vida o mejor de la película Seraphine, que también me ha cambiado la vida?,
  2. ¿O no hablo de nada en particular y divago, que es lo que más me divierte de todo? Además yo estoy con Arguiñano, que decía que aunque fuera de Perogrullo, yo o me divierto o me aburro.
  • Configurar el blog entero con unas ideas estupendas de diseño, etc., que me aburre un montón.
  • Proyectar que voy a hacer este año y escribirlo, justificarlo, etc. que no me aburre pero que me parece trabajosísimo, porque no tengo ni idea.
  • Crear un dossier de mi extensísima obra plástica.
  • Preparar mi viaje a París para este fin de semana (consultar exposiciones y todo eso).
  • Imaginar la crítica que aparecerá en los periódicos cuando sea famosa (Esto es muy importante porque aunque ya me he acostumbrado a la crítica negativa, en general, en la vida, a la escasez de alabanzas, visión positiva, alegría de vivir, etc. de mis congéneres y de mi mismidad, es importante prepararse para soportar la crítica escrita, y puestos a imaginar me voy a poner en lo mejor para compensar esa crítica que todavía no existe pero que algun día lo hará).
Así que he optado por hacer lo que más me divierte que es divagar e imaginar. Aprovecho que estoy manos a la obra para imaginar esas críticas que me van a aupar a la fama.
"Artista emergente impresiona por el uso del color y la palabra" La Vanguardia
"A diferencia de otros autores, Pinza reflexiona con seriedad sobre los temas universales que siempre han preocupado al ser humano, ofreciendo un punto de encuentro en su obra". El Pais
"Pinza huye de los lugares comunes con honestidad y rigor, desarrollando un estilo propio en la frontera entre la escritura y la pintura". Culturas

Bueno, ya me he desquitado y ahora que ya estoy mejor os explicaré porque este post se llama Mensaje en una botella, "Message in a bottle" para Sting, que llevais un buen rato preguntándoslo. Porque como os he dicho al principio he desaparecido del mapa y me he perdido en una isla desierta, creo, con su palmera y su inmenso océano rodeándola por todo su perímetro, y he caminado en cualquier dirección sin encontrar una salida, y he comprendido la necesidad de lanzar al mar una botella con un mensaje de SOS al mundo virtual sin saber ni importarme mucho a quién le llegará y si se tomará la molestia de abrir el tapón y leer lo que aquí está escrito, pues seguramente tendrá que mojarse para batir el agua con la mano y crear unas ondas, que aunque sean pequeñas, le aproxime al objeto en cuestión a no ser que prefiera meterse entero mojándose también la ropa. Y una vez hecho este esfuerzo, no sé si comprenderá este código mío que viene del otro lado del mundo y si tendrá tiempo o interés en descifrarlo. Porque me he dado cuenta de que esas pobres personas, naúfragas que habitamos esas islas, nos pasamos la vida intentando comunicarnos con esas otras pobres personas al otro lado del océano, pero a pesar de nuestra intención y esfuerzos, no lo conseguimos. En este siglo de la velocidad estamos todos muy ocupados, no tenemos tiempo para disfrutar de la obra ni la presencia de nadie, ni siquiera de la nuestra y nos damos con un canto en los dientes si somos capaces de recordar nombres, fechas y lugares que probablemente nos importan un rábano pero que nos hacen sentir que estamos al día y somos unos enterados aunque no tengamos tiempo suficiente para procesar la información. Sabemos de Historia, Geografía (hemos viajado), Literatura, Cine, Fotografía, Arte en general, Política, Música, Famosos, Eventos, Sucesos, Declaraciones, nombres, nombres, nombres, datos, datos, para asegurarnos y demostrar que somos unas personas con cultura. Nos sabemos de memoria los nombres de las personas que han aportado o están aportando algo ¿el qué? a la Humanidad, pero no tenemos la capacidad de ponernos al otro lado de la línea y entender qué dicen. Por qué fueron tan importantes Cervantes, Picasso o Copérnico. Y yo qué sé? Si confundiera a Copérnico con Picasso o a Cervantes con Copérnico me considerarían un ignorante, no tanto como si me hiciera un lío entre Copérnico y Galileo, eso tiene su perdón. Pero, sinceramente pocas son las personas que han dedicado más de 5 minutos de su vida a aprender algo de estos mendas. Sin embargo todo el mundo puede imaginar el rótulo de neón con el nombre de estas personas geniales cada uno en su estilo, vale, pero geniales al fin y al cabo, junto a su retrato y reconocerlo en cualquier libro de texto. Y digo yo que ellos estarían en su isla mandando desaforadamente mensajes en botellas que llegaron a manos de todo tipo de gente. Para algunos pocos su genialidad fue evidente y vibraron de emoción, para otros, ni frío ni calor, no les ha cambiado la vida, son datos que se han tenido que aprender y por suerte están bien almacenados junto con datos de su obra. El cerebro está acostumbrado a crear asociaciones mentales a base de repetirlas, aunque no le interesen demasiado, nos viene de la escuela.

Por eso yo lanzo este mensaje al universo virtual, que ahora mismo forma parte de nuestra realidad, para que no os perdais a los naúfragos y sus mensajes, al océano y sus salvavidas.

Comentario nº 1: La pena es que no tenemos tiempo para leer, Pinza.

lunes, 12 de octubre de 2009

Portadas de los libros




Como prometí en la última entrada, para que veáis que cumplo y soy de fiar, y solo por ese motivo, cuelgo las portadas de los libros que os dije. Es un arduo trabajo este de subir fotos pero lo prometido es deuda. Continúo mi labor.



Me estoy rayando intentando organizar un diseño de página decente pero todavía no sé cómo se mueven las fotos una vez les has adjudicado un sitio. Seguro que es sencillísimo retroceder y cuando sabes cómo hacerlo no cuesta nada y luego vas dando lecciones a la gente de esto se hace así y esto asá. Pero por el momento acabo de borrar una foto sin darme cuenta y no sé si está en algún lugar del ciberespacio o delante de mis narices minimizada como un gato enroscado. Perdonad mi torpeza presuntos lectores. Voy a buscar la portada de La música del hambre que tiene que estar por alguna parte ... Espero que mi profesor de diseño no se deje caer por aquí, se haría el arakiri, por lo menos.
... La encontré y no sé cómo lo he conseguido pero se ha ido arriba del todo a la derecha.
Ahora lo que no entiendo es porqué el texto no quiere colocarse junto a las fotos y deja esos grandes blancos, con tan mal gusto, a ambos lados del primer volumen de los Karamazov. ¿Es qué le da miedo la prosa rusa? No me extraña. Si yo fuera un texto-absurdo-y-corto-de-li-blog jamás me acercaría a un gigante como Dovstoyevski sin que me entrara un mareo de lipotimia y unas ganas enormes de sacar la cabeza por una ventana y que me diera el aire. Siempre preferiría colocarme debajo, sin afán de protagonismo.
Como veis, a vuestra derecha está el retrato del adolescente Orhan Pamuk dibujando. Esta vez he colocado la foto donde he querido: he ganado una batalla a las nuevas tecnologías, aunque no la guerra.
Ahora estoy leyendo a Saramago, y se me constriñen las tripas en cada párrafo de lo que me cuesta digerirlos. Apenas usa palabras de descanso como él, la, los, las o mi, tu, su. Casi todas las palabras que usa son fuertes y pesadas, como de gimnasio. Copio un ejemplo que me ha gustado:
Es la guerra aquel monstruo que antes de devorar a los hombres les vacía los bolsillos, uno a uno, moneda tras moneda, para que nada se pierda y todo se transforme, como es ley primaria de la naturaleza, que sólo más tarde se aprende. Y cuando está saciada de manjares, cuando ya regurgita de harta, continúa su repetida habilidad, con dedos ágiles, sacando siempre del mismo lado, metiendo siempre en el mismo bolsillo. Es un hábito que, en definitiva, le viene de la paz.
Cuando por fin se digiere el significado es buenísimo, pero el esfuerzo mental ...

Paso a otro tema:

Para los que han leído las entradas anteriores, lectores amigos, por supuesto, quiero agradeceros el interés desinteresado que os mueve a hacerme comentarios ... positivos, sí, son todos positivos aunque incluyan alguna que otra regañina (me refiero a los que he recibido en mi correo), como por ejemplo, Pinza eres un poco vagueta. Eso es buena señal. Estos amigos que nos animan a trabajar, que nos ponen las pilas con cariño, supongo, espero, son un encanto en lo que a feedback se refiere. Ya se me ha colado otro anglicismo, pero es que nadie usa ni entiende la palabra castellana retroalimentación. Y si alguien la usa o la entiende tiene que ser un ser muy raro y posiblemente maloliente. Maloliente porque debe llevar la misma ropa mucho tiempo seguido y respirar el mismo aire de la misma habitación pequeña y rancia, y estar muchas horas delante del mismo ordenador que absorbe oleadas flotantes de ácaros, los fríe y los devuelve al mismo aire rancio del que hablábamos.
Siento referirme así a los intelectuales, pero soy de la misma opinión que la canción aquella que tenía un estribillo que decía
intelectual, intelectual, intelectual, cabróóóón
y una letra que se quejaba de que en las fiestas de los intelectuales todos eran muy feos y los sandwiches estaban muy malos, secos y sosos. La oí hace muchos años en Radio 3 en un programa que se llamaba Chichirichachi. Con ese nombre os podeis imaginar qué programa podía ser. Sin ánimo de insultar a nadie más que a los intelectuales, el programa parecía que estaba realizado por zumbados, al menos los oyentes os puedo asegurar que éramos unos taraos, (solo conozco a dos oyentes, mi hermana y yo, los dos taraos, luego el 100 por 100 de los oyentes que conozco lo son). Es una pena que os hayais perdido ese programa, que seguro que os habeis perdido porque lo emitían a las siete de la mañana de hace 10 años, ni más ni menos, y vete tú a saber donde estabais en mayo de 1999 a las 7 de la mañana. Probablemente durmiendo, o dedicados al aseo personal, o a cualquier otro quehacer más productivo que estar en un atasco oyendo canciones absurdas. Pero si por casualidad conoceis esa canción me encantaría que me lo dijerais, pues no sería una casualidad sino una comunión espiritual, una vibración de las almas somnolientas al unísono, que siempre es un consuelo para la soledad de la que hablábamos.
A más leer. Pinza