viernes, 8 de enero de 2010

Algunas de mis obras

Feliz año para todos. Venga para los enemigos también, no seamos rencorosos. En este año que acaba de empezar me he propuesto:
  1. Fumar como una cerda
  2. Engordar unos cuantos kilos más, además de los que ya entraron con holgura en las entrañables.
  3. No hacer deporte ni nada de ejercicio y a ser posible respirar en ambientes fétidos y sórdidos.
  4. Perder el tiempo todo lo que pueda, ser una pinza improductiva, que no trabaje nasoluto.
  5. Ah! y comprarme muchos primeros fascículos de coleccionables y coleccionar muchos númerosunos de dedales, zapatitos de época, muñecas de porcelana con carita de monstruo a escala 1:10, sombreros de época, coches de época, bicis de época, infinitas miniaturas de época, no sé de qué época, pero da igual. El número 1 y basta, el namberguan como dirían los de muchachada nui.
Son 5 propósitos difíciles de cumplir, arduo trabajo para una de tantas personas acostumbradas al pepito grillo constante, eco plasta que repite sin cesar tendría que ..., debo ..., hay que ..., por qué no...? Todas esas frases que sugieren que no tenemos la iniciativa suficiente o la disciplina o las ganas de trabajar. Y no es que me las diga nadie, me las digo yo que soy la más exigente pero que en el fondo no hago más que recoger el sentimiento generalizado de las personas que me rodean, me refiero no a los allegados, que en buena hora llegaron de nó sé donde. sino a los que no llegan, billones de personas que nos rodean y que sin darse cuenta nos van diciendo cómo debemos vivir, cuánto tenemos que trabajar y qué cosas nos deben preocupar. Son los que saben cual es el bien y cual es el mal. Pero lo transmiten sutilmente, nunca dicen esto está mal o esto está bien, sino frases como Hoy no he comido en todo el día, o es la primera vez que me siento. Por eso te hacen sentir mal, porque tú llevas todo el día sentada con un dolor horrible en la espalda, después de haber superado una gripe que ni siquiera era A, y que te retrasó muchísimo en tus quehaceres. Y después de eso te dio una horrible lumbalgia que te tenía del sofá a la cama y de la cama al sofá acomodando malamente la zona dolorida y viendo las estrellas con cada mudanza. Y a eso se suma que pasaron las mal..., las entrañables que por fin se acabaron y que te dejaron molida de beber comer y fumar, porque el tabaco no soportó aguantar las fiestas sólo y dijo: estas Navidades me quedo, veremos si me voy más adelante, cuando yo ya había decidido que me las podía arreglar estupendamente sin él.
Y otro de los que te hacen sentir mala conciencia son los tipos estos geniales, que dicen, (como uno de los artistas que aparecían en el blog, que hace unas fotos bestiales, Mr. Toledano, que si quereis visitar su huev la dirección es mrtoledano.com) que desde pequeñito ya se daba cuenta de que quería ser fotógrafo y consiguió que le regalaran una cámara a los 11 añitos y empezó a hacer fotos a tan tierna edad. Lo que significa que empezó su recorrido profesional cuando todavía no tenía pelos en la lengua y que yo, que mi única profesión es ser bloguer, pues vaya, que ni cobro ni ná, me siento una cateta al lado de estos señores toledanos. Así que he decidido someterme a las presiones y subiros de una p vez algunas de mis obras de arte o works of art.

Os presento al lagarto trompetero, que se encuentra dirigiendo una película en este momento. Los lagartos tienen cierta querencia por los largos que no comparten con las iguanas a las que les van más los documentales artísticos. Esta pequeña obra, mide aprox. 35 x 25 cm. es una acuarela sobre papel de mis primeros tiempos, mi época, llamémosla de época.


Y ahora, os voy a subir un dibujo al carboncillo de 100 x 100 cm. de mi época más reciente, llamémosla época actual, si os parece. Es un bosque de árboles ordenados por la mano de la pinza-guardabosque, que todo lo quiere mantener en orden para que cuando uno se pasee por .ahí sepa a qué atenerse y no se lleve sorpresas.


Espero que hayáis notado la desolación de este espacio desolado y que aún así os apetezca introduciros en él aunque sea por unos segundos.

Y por último me queda hablaros de la obra que aparece al principio, es mi autorretrato, y se llama Duda. El mar o la montaña? Ya sé que unos el mar y otros la montaña. Yo no lo tengo claro.

Ahora Pepito Grillo está más tranquilo y me dejará en paz por unos días.

sábado, 19 de diciembre de 2009

El tabaco me ha dejado

Hola amigos y allegados:
Quiero empezar felicitándoos estas fiestas entrañables. Me refiero, como todos sabeis, a las Saturnalias, que celebramos siempre por estas fechas desde los romanos, comiendo toda clase de combinaciones de alimentos engordantes. Los romanos también se ponían hasta arriba y montaban unas fiestacas en Roma que eran como la Noche en Blanco pero en divertido. Quiero decir que allí participaba también todo el mundo, todos salían a la calle, como nosotros ahora, pero se lo pasaban bien. Los amos servían a los esclavos por una vez en todo el año (creo que aprovechaban esas doce horas de poder para ensañarse con los amos y vengarse de todos los sinsabores que les habían provocado, como los latigazos y las palizas informales y les pedían a los amos que les trajeran un vaso de agua a la cama, los muy ruines. Bueno no estoy documentada, así que no os fieis mucho porque me dejo llevar por la imaginación, me pongo en su lugar, y yo por lo menos los putearía de esa manera. No os quiero aburrir con datos, pero si quereis saber cómo celebraban los susodichos romanos las Saturnalias haced el favor de meteros en internet y teclearlo y vereis la de cosas curiosas que encontrais, que aquí nadie inventa nada, el Corte Inglés con sus luminosos horteras ya estaba más que inventado, los arbolitos y hasta Santa Claus, que creo que lo recicló la Cocacola de un mix entre el auténtico Papa Noel que iba de Verde, el rojo corporativo de la marca y un vecino gordo que vivía al lado del creativo que soltó un jojojo cuando se metieron juntos en el ascensor y se rozaron las barrigas. Aquí va mi felicitación para los que sois majetes en general, aunque tengais algún momento mala-persona, que todos lo tenemos, no os preocupeis.
Os lo deseo de todo corazón así como a mis enemigos, si los tuviese, les desearía lo siguiente:
Que si están enfermos empeoren, que lo pasen asquerosamente mal en compañía de sus seres queridos, que no es difícil, y que tengan un año nuevo horríbilis, en fin, que les vaya a todos fatal, y sobre todo que se aburran mucho, se mueran de asco y no le encuentren sentido a la vida y se sientan culpables porque hay tantas personas muriéndose de hambre y sufriendo injusticias sociales.
Que pena no contar con enemigos en este momento porque me encantaría diseñar una felicitación con todas estas ideas.
Bueno, y el título de la entrada de hoy es porque me siento muy abandonada por el tabaco que ha elegido unas fechas espantosas para dejarme. Le echo de menos. Tengo momentos en que me río y me olvido, pero son los menos, y además es una risa un poco esquizofrénica. La mayor parte del tiempo no puedo evitar pensar que fue una larguísima relación, de dependencia, vale, pero también había amor y placer, y odio, y de todo, fueron más de 30 años juntos, el olor, el humo, la cleptomanía mecheril, las miradas de ternura y a veces rencor, todo hay que decirlo, ... y ahora ... me ha dejado y no sé por qué. No sé qué le he hecho, en qué he fallado ... y precisamente ahora, que todo el mundo fumará y reirá carraspeando y toserá y se atragantará y serán felices, ... y yo ... no sé qué voy a hacer. Puedo dedicarme a la bebida, que creo que está libre. No sé. es demasiado pronto para empezar otra relación. Perdonad que os de la vara, pero lo estoy pasando francamente mal y en cambio él, el tabaco promiscuo, yéndose con todo el mundo, le da igual ocho que ochenta. Me las pagará.
Repito, felices fiestas, vosotros fumadores activos. Un abrazo



miércoles, 2 de diciembre de 2009

Lo siento cuaderno

Verdaderamente lo siento y pido disculpas a mi cuaderno, porque este texto le pertenecía y el medio virtual con su popularidad , se lo ha robado. Este iba a ser un texto nocturno de insomnio nervioso, propio del cuaderno, pero la pinza tira al blog, como la cabra al monte. Entre cambio y cambio de postura, se ha ido creando un texto, el sólo, juro que no tengo nada qué ver, y se ha puesto tan cabezota que me ha obligado a levantarme, agarrar el portátil a ciegas y ponerme a escribir: la tiranía de las neuronas que no tienen la disciplina suficiente para dormir cuando hay que dormir y trabajar cuando hay que trabajar y ponen al resto del sistema nervioso a su disposición cómo y cuándo les da la gana.Como ya tengo la pinza espabilada, intentaré reproducir el texto obedientemente.

Todo ha empezado con una reflexión sobre un tema de carácter gramatical en el que se hacía necesario hablar de un verbo transitivo. Eso me ha llevado a imaginar la expresión de disgusto, por no decir asco, de los lectores que siempre llevaron con orgullo eso de odiar la asignatura de lengua castellana, y por derivación cualquiera de las otras segundas lenguas que intentaron malamente enseñarles en el colegio y de las que seguramente solo aprendieron a decir mi sastre es rico o yo soy un estudiante. (Esta última frase tiene más posibilidades de usarse que la primera, no me digais que no). (Por cierto, los profesores de primeras y segundas lenguas deberían cuestionarse un poco qué hacen para impedir el conocimiento de algo tan natural y fácil para un niño, y conseguir a cambio el odio eterno hacia los idiomas y sus pobres gramáticas, que no tienen la culpa de nada, porque no es normal, es como una anomalía del mundo moderno). (Perdonad tantos paréntesis, pero soy incapaz de reproducir el texto tal como lo habían planeado mis neuronas déspotas, sin meter baza y decir lo primero que se me pasa por la cabeza).

Vale, sigo, obediente: Recordé entonces que, en general, yo había tenido buenos profesores de lengua castellana y una muy buena profesora de literatura en el bachillerato que no se adivinaba que era catedrática por su abrigo, que no debía abrigarle mucho porque tiritaba mientras hablaba. Y una vez nos contó que a sus hijos, que tenía varios, les ponía nombres siguiendo un tema, por ejemplo, la Biblia para la mayor, que se llamó Esther Judith Sara o los Nibelungos para la siguiente, Sigfrida Brunilda Krimilda, como si fueran trípticos o trilogías. Porque antes se ponían tres nombres a los recién nacidos y cavilando cúal sería la razón se me ha ocurrido que era un motivo de realce dramático de la escena del bautismo. Imaginaros la iglesia con un olor rancio o de humedad y esa luz difusa que invita a la somnolencia o al menos a la distracción. Junto a la pila el cura con su traje de cura y sobre ella la pelotita peluda y caliente de la cabeza del bebé reciente, y la tensión dramática de la mano del cura sujetando la concha llena de agua fría de la pila sobre la cabecita dormida y con parsimonia recitando la retahíla de nombres y todos atentos con el corazón palpitante. No me negareis que tiene mucho más interés que ir al Registro Civil y decir, nació ayer y se llama Izan, no es un nombre vasco, es Ethan? no Izan.
Bueno, eso es todo por hoy. Espero perdoneis que os haga partícipes de mis recuerdos, recordar significa volver a pasar por el corazón, y quizá no teníais ningunas ganas de pasar por el corazón recuerdos que no os pertenecen, pero bien podeis ahora, curiosas pinzas, investigar cómo se ha pasado de trinombrar a las personas a ponerles un solo nombre pero muy chorra.

Ah! y decidme si pensais que la próxima vez mejor desobedezco a las neuronas-pájaros.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Pinza deteriorada

Este post va a ser really corto debido a mi deterioro físico y mental, que es lo mismo, que me impide avanzar en todos los sentidos. Me he enfriado y cuando uno se enfría, la misma palabra lo dice: se queda frío. Será que no llueve ni pa Dios, será que el tabaco tiene montones de toxinas, será que el arte nos deja fríos, no sé... Es lo que tiene estar así, que no se sabe nada. Las mucosas se expanden por unos tejidos que seguro que son los del pensamiento y la comprensión, y claro, inundados de mocos bacteriosos es imposible el raciocinio. Podría bien ser una crisis y pasar en algún momento, si no pasar de largo por lo menos no ser una situación permanente y levantarme una mañana respirando con normalidad. Pero no: este enfriamiento se ha obstinado en habitar mi yo desde las puntas de los pies, que son las más frías de las extremidades, hasta las puntas de las manos, que también son como minicarámbanos, mientras la extremidad cabeza parece un sonajero atascado.

Lo que sí he descubierto, por si os sirve de pista, (a estas alturas de la vida no pretendo abrir los ojos de nadie más que los míos propios), pero por si una idea os da qué pensar, como esas frases escuetas que oímos a veces que dan en el clavo y materializan con pocas palabras lo que habíamos pensado durante años y no sabíamos como decirlo, por ejemplo la que he oído esta mañana en Siglo XXi, en Radio 3, claro, un mensaje grabado en el contestador dicho por un tío joven, no sé que edad tendría: "Mi papá me viene a recoger al botellón". Pues eso no abre los ojos a nadie, pero qué bien ha resumido este rollo patatero de la "paternidad responsable" que lleva años culpabilizando a tantos y tantos progenitores pringados.

Pues lo que yo he descubierto con este enfriamiento eterno y no espero que se me ocurra una forma de decirlo también escueta y certera porque no está la pinza para farolillos, es que los males son proporcionales a la dificultad de lo que hay que aprender a través de ellos: contrimás difícil, más malo. (El contrimás os ha gustado eh? Dadle al coco que yo no puedo, soy una pinza blanda como los relojes de Dalí, que por cierto parecen copiados de una fotografía de relojes blandos que vi en una exposición de Surrealismo en el Pompidú hace dos semanas, qué cool!!!! (cool es frío, de ahí mi enfriamiento pertinaz).

Envuelvo la pinza blanda en unos edredones blandos también para que sude y vuelva a su temperatura habitual, a ver si en ese falso útero coge energías para concentrarse de nuevo.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Mensaje en una botella

Hola amigos:
Sé que me echabais de menos. A mi a veces también me ocurre, me echo de menos y no sé por donde ando ni a qué me dedico. Me debe ir bien cuando no doy señales de vida. Si me hubiera pasado algo gordo, grave y malo ya os habríais enterado y supongo que yo también. Tenía muchas ganas de escribir desde hace ya tiempo. No lo he hecho porque antes me he dado el encargo de una tarea de diseño, quería configurar esta página porque supongo que mis múltiples seguidores se habrán cansado del color naranja y de nada más excepto eso, el color mandarina. Aunque lo elegí porque es el color de la amistad y de la acogida (Hete aquí porqué los salvavidas son naranjas y no negros o blancos). Quería poner un fondo divertido, interesante y un logo de pinza del que ya tengo unos bocetos, pero he desaparecido del mapa, no respondía llamadas de teléfono ni mensajes, he estado en mi mundo tan a gusto como los autistas están en el suyo que supongo que unas veces será mucho y otras poco o nada.
Y es porque se me juntan montones de cosas que hacer y paso largos ratos decidiendo cúal de ellas es más importante, como dicen algunos "es cuestión de prioridades" u otros, "es cuestión de organizarse" o los que no arrancan "hay más días que longanizas"con la versión alemana "hay más días que lo organizas". Pero yo no organizo ni priorizo ni nada y si estuvierais en mi lugar, que no se lo deseo a nadie, no sabríais qué es lo más ímportante. Por un lado está:
  • Publicar una nueva entrada en el blog, que es lo que más me divierte, pero que a su vez se bifurca:
  1. ¿Os hablo del libro de Saramago que ya he terminado y que creo que me ha cambiado la vida o mejor de la película Seraphine, que también me ha cambiado la vida?,
  2. ¿O no hablo de nada en particular y divago, que es lo que más me divierte de todo? Además yo estoy con Arguiñano, que decía que aunque fuera de Perogrullo, yo o me divierto o me aburro.
  • Configurar el blog entero con unas ideas estupendas de diseño, etc., que me aburre un montón.
  • Proyectar que voy a hacer este año y escribirlo, justificarlo, etc. que no me aburre pero que me parece trabajosísimo, porque no tengo ni idea.
  • Crear un dossier de mi extensísima obra plástica.
  • Preparar mi viaje a París para este fin de semana (consultar exposiciones y todo eso).
  • Imaginar la crítica que aparecerá en los periódicos cuando sea famosa (Esto es muy importante porque aunque ya me he acostumbrado a la crítica negativa, en general, en la vida, a la escasez de alabanzas, visión positiva, alegría de vivir, etc. de mis congéneres y de mi mismidad, es importante prepararse para soportar la crítica escrita, y puestos a imaginar me voy a poner en lo mejor para compensar esa crítica que todavía no existe pero que algun día lo hará).
Así que he optado por hacer lo que más me divierte que es divagar e imaginar. Aprovecho que estoy manos a la obra para imaginar esas críticas que me van a aupar a la fama.
"Artista emergente impresiona por el uso del color y la palabra" La Vanguardia
"A diferencia de otros autores, Pinza reflexiona con seriedad sobre los temas universales que siempre han preocupado al ser humano, ofreciendo un punto de encuentro en su obra". El Pais
"Pinza huye de los lugares comunes con honestidad y rigor, desarrollando un estilo propio en la frontera entre la escritura y la pintura". Culturas

Bueno, ya me he desquitado y ahora que ya estoy mejor os explicaré porque este post se llama Mensaje en una botella, "Message in a bottle" para Sting, que llevais un buen rato preguntándoslo. Porque como os he dicho al principio he desaparecido del mapa y me he perdido en una isla desierta, creo, con su palmera y su inmenso océano rodeándola por todo su perímetro, y he caminado en cualquier dirección sin encontrar una salida, y he comprendido la necesidad de lanzar al mar una botella con un mensaje de SOS al mundo virtual sin saber ni importarme mucho a quién le llegará y si se tomará la molestia de abrir el tapón y leer lo que aquí está escrito, pues seguramente tendrá que mojarse para batir el agua con la mano y crear unas ondas, que aunque sean pequeñas, le aproxime al objeto en cuestión a no ser que prefiera meterse entero mojándose también la ropa. Y una vez hecho este esfuerzo, no sé si comprenderá este código mío que viene del otro lado del mundo y si tendrá tiempo o interés en descifrarlo. Porque me he dado cuenta de que esas pobres personas, naúfragas que habitamos esas islas, nos pasamos la vida intentando comunicarnos con esas otras pobres personas al otro lado del océano, pero a pesar de nuestra intención y esfuerzos, no lo conseguimos. En este siglo de la velocidad estamos todos muy ocupados, no tenemos tiempo para disfrutar de la obra ni la presencia de nadie, ni siquiera de la nuestra y nos damos con un canto en los dientes si somos capaces de recordar nombres, fechas y lugares que probablemente nos importan un rábano pero que nos hacen sentir que estamos al día y somos unos enterados aunque no tengamos tiempo suficiente para procesar la información. Sabemos de Historia, Geografía (hemos viajado), Literatura, Cine, Fotografía, Arte en general, Política, Música, Famosos, Eventos, Sucesos, Declaraciones, nombres, nombres, nombres, datos, datos, para asegurarnos y demostrar que somos unas personas con cultura. Nos sabemos de memoria los nombres de las personas que han aportado o están aportando algo ¿el qué? a la Humanidad, pero no tenemos la capacidad de ponernos al otro lado de la línea y entender qué dicen. Por qué fueron tan importantes Cervantes, Picasso o Copérnico. Y yo qué sé? Si confundiera a Copérnico con Picasso o a Cervantes con Copérnico me considerarían un ignorante, no tanto como si me hiciera un lío entre Copérnico y Galileo, eso tiene su perdón. Pero, sinceramente pocas son las personas que han dedicado más de 5 minutos de su vida a aprender algo de estos mendas. Sin embargo todo el mundo puede imaginar el rótulo de neón con el nombre de estas personas geniales cada uno en su estilo, vale, pero geniales al fin y al cabo, junto a su retrato y reconocerlo en cualquier libro de texto. Y digo yo que ellos estarían en su isla mandando desaforadamente mensajes en botellas que llegaron a manos de todo tipo de gente. Para algunos pocos su genialidad fue evidente y vibraron de emoción, para otros, ni frío ni calor, no les ha cambiado la vida, son datos que se han tenido que aprender y por suerte están bien almacenados junto con datos de su obra. El cerebro está acostumbrado a crear asociaciones mentales a base de repetirlas, aunque no le interesen demasiado, nos viene de la escuela.

Por eso yo lanzo este mensaje al universo virtual, que ahora mismo forma parte de nuestra realidad, para que no os perdais a los naúfragos y sus mensajes, al océano y sus salvavidas.

Comentario nº 1: La pena es que no tenemos tiempo para leer, Pinza.

lunes, 12 de octubre de 2009

Portadas de los libros




Como prometí en la última entrada, para que veáis que cumplo y soy de fiar, y solo por ese motivo, cuelgo las portadas de los libros que os dije. Es un arduo trabajo este de subir fotos pero lo prometido es deuda. Continúo mi labor.



Me estoy rayando intentando organizar un diseño de página decente pero todavía no sé cómo se mueven las fotos una vez les has adjudicado un sitio. Seguro que es sencillísimo retroceder y cuando sabes cómo hacerlo no cuesta nada y luego vas dando lecciones a la gente de esto se hace así y esto asá. Pero por el momento acabo de borrar una foto sin darme cuenta y no sé si está en algún lugar del ciberespacio o delante de mis narices minimizada como un gato enroscado. Perdonad mi torpeza presuntos lectores. Voy a buscar la portada de La música del hambre que tiene que estar por alguna parte ... Espero que mi profesor de diseño no se deje caer por aquí, se haría el arakiri, por lo menos.
... La encontré y no sé cómo lo he conseguido pero se ha ido arriba del todo a la derecha.
Ahora lo que no entiendo es porqué el texto no quiere colocarse junto a las fotos y deja esos grandes blancos, con tan mal gusto, a ambos lados del primer volumen de los Karamazov. ¿Es qué le da miedo la prosa rusa? No me extraña. Si yo fuera un texto-absurdo-y-corto-de-li-blog jamás me acercaría a un gigante como Dovstoyevski sin que me entrara un mareo de lipotimia y unas ganas enormes de sacar la cabeza por una ventana y que me diera el aire. Siempre preferiría colocarme debajo, sin afán de protagonismo.
Como veis, a vuestra derecha está el retrato del adolescente Orhan Pamuk dibujando. Esta vez he colocado la foto donde he querido: he ganado una batalla a las nuevas tecnologías, aunque no la guerra.
Ahora estoy leyendo a Saramago, y se me constriñen las tripas en cada párrafo de lo que me cuesta digerirlos. Apenas usa palabras de descanso como él, la, los, las o mi, tu, su. Casi todas las palabras que usa son fuertes y pesadas, como de gimnasio. Copio un ejemplo que me ha gustado:
Es la guerra aquel monstruo que antes de devorar a los hombres les vacía los bolsillos, uno a uno, moneda tras moneda, para que nada se pierda y todo se transforme, como es ley primaria de la naturaleza, que sólo más tarde se aprende. Y cuando está saciada de manjares, cuando ya regurgita de harta, continúa su repetida habilidad, con dedos ágiles, sacando siempre del mismo lado, metiendo siempre en el mismo bolsillo. Es un hábito que, en definitiva, le viene de la paz.
Cuando por fin se digiere el significado es buenísimo, pero el esfuerzo mental ...

Paso a otro tema:

Para los que han leído las entradas anteriores, lectores amigos, por supuesto, quiero agradeceros el interés desinteresado que os mueve a hacerme comentarios ... positivos, sí, son todos positivos aunque incluyan alguna que otra regañina (me refiero a los que he recibido en mi correo), como por ejemplo, Pinza eres un poco vagueta. Eso es buena señal. Estos amigos que nos animan a trabajar, que nos ponen las pilas con cariño, supongo, espero, son un encanto en lo que a feedback se refiere. Ya se me ha colado otro anglicismo, pero es que nadie usa ni entiende la palabra castellana retroalimentación. Y si alguien la usa o la entiende tiene que ser un ser muy raro y posiblemente maloliente. Maloliente porque debe llevar la misma ropa mucho tiempo seguido y respirar el mismo aire de la misma habitación pequeña y rancia, y estar muchas horas delante del mismo ordenador que absorbe oleadas flotantes de ácaros, los fríe y los devuelve al mismo aire rancio del que hablábamos.
Siento referirme así a los intelectuales, pero soy de la misma opinión que la canción aquella que tenía un estribillo que decía
intelectual, intelectual, intelectual, cabróóóón
y una letra que se quejaba de que en las fiestas de los intelectuales todos eran muy feos y los sandwiches estaban muy malos, secos y sosos. La oí hace muchos años en Radio 3 en un programa que se llamaba Chichirichachi. Con ese nombre os podeis imaginar qué programa podía ser. Sin ánimo de insultar a nadie más que a los intelectuales, el programa parecía que estaba realizado por zumbados, al menos los oyentes os puedo asegurar que éramos unos taraos, (solo conozco a dos oyentes, mi hermana y yo, los dos taraos, luego el 100 por 100 de los oyentes que conozco lo son). Es una pena que os hayais perdido ese programa, que seguro que os habeis perdido porque lo emitían a las siete de la mañana de hace 10 años, ni más ni menos, y vete tú a saber donde estabais en mayo de 1999 a las 7 de la mañana. Probablemente durmiendo, o dedicados al aseo personal, o a cualquier otro quehacer más productivo que estar en un atasco oyendo canciones absurdas. Pero si por casualidad conoceis esa canción me encantaría que me lo dijerais, pues no sería una casualidad sino una comunión espiritual, una vibración de las almas somnolientas al unísono, que siempre es un consuelo para la soledad de la que hablábamos.
A más leer. Pinza

lunes, 5 de octubre de 2009

Pinza encaramada a la silla ergonómica

Gracias por los comentarios.
Me alegra saber que alguien pierde su tiempo leyendo,
así como yo lo pierdo escribiendo.

D
ecían en aquella película, Tierra de penumbras,
"leemos para sentirnos menos solos"
pero en realidad casi todo lo que hacemos, lo hacemos para sentirnos menos solos. Hablamos, comemos, fumamos, bebemos, caminamos o conducimos, todo con el único fin de sentirnos un poco acompañados. Por no hablar de los que van a los campos de fútbol y en un segundo o dos unen sus almas en un grito, en una sílaba gritada y se sienten como se sentirían las células del corazón de este planeta, si lo tuviera. Los demás, a los que no nos gusta el deporte Rey, el deporte Astro, porque no lo entendemos, porque no fuimos a clase el día que lo explicaron, como mucho seríamos células de las uñas de los pies o de cualquier pelo, con la ventaja de que seguríamos reproduciéndonos caso de morir el planeta. (¿Será verdad que está en las últimas o es una paranoia de los ecologistas con fines lucrativos?).

Otra vez me he ido por las ramas, como un lemur. Esta introducción quería introducir el tema de la lectura, los libros, y ha terminado hablando de lo solitario y lo gregario. Hay que ver! Mi intención era comentar los libros que he leído en estos últimos meses, y perdonadme si sueno pedante, pero es que últimamente estoy en modo pedante en lo que a libros se refiere. Solo leo clásicos y premios nobeles, qué le voy a hacer, es lo malo que tenemos los amantes de la literatura, escritores frustrados envidiosos de los ganadores de premios planetas, nadales y demás, que no soportamos las novelas que nos hacen sentir todavía más solos.

Así que ojeando libros en una librería, claro, encontré por casualidad Otros colores de Orhan Pamuk, y tanto el título, como la estructura del libro en capítulos cortos e inconexos, y por supuesto la portada, donde aparece él, adolescente, de perfil, sentado a una mesa, parece que pintando, atrapó mi atención y lo compré. Me he enamorado de este turco en las primeras frases, tengo que confesarlo.
(Me encantaría hablar personalmente con todos esos escritores que me gustan, hacer viajes con una máquina del tiempo cuando ya están muertos, o viajar por el espacio cuando son contemporáneos y que todas esas cosas que dicen me las dijeran mirándome a los ojos. Pero en fin, me conformo con leerlo en mi cuarto, bajo la luz de mi lámpara y con los olores y sonidos familiares que me envuelven, que también es muy cómodo.)
Llegué a unos capítulos que son artículos de crítica literaria y hablaba de Los hermanos Karamazov, opinando sobre cada personaje. Como no lo había leído aún me autorregañé, salí a la librería y los compré, los dos volúmenes. Aparqué a Pamuk antes de saber qué opinaba sobre cada hermano para que no me influyera ( soy muy influenciable, lo sé) y empecé mi idilio con Dovstoyevski. Brutal. Ahora ya puedo opinar y contrastar mi opinión con la de Pamuk. Te diré, Orhan, que no estoy de acuerdo contigo. No te gusta Dimitri, pues que sepas que a mi es el que más me ha gustado y con el que he sentido una identificación mayor, que es de lo que se trata. ¿Por qué? Porque es un borrachín, un bolinguilla, un tarao que se enamora locamente de la mujer que menos le conviene, absolutamente sincero, consigo mismo que es lo más difícil y con los demás que es lo más desagradecido. Porque se busca problemas y no sabe salir del follón que se ha organizado. Porque es un vividor al que le gusta tanto vivir enamorado, que si no puede vivir así antes prefiere quitarse la vida. Pero antes prefiere emborracharse. Pero antes prefiere deshacerse de todo el dinero que lleva encima, que además no es suyo y lo debe. Porque es generoso y lo regala a desconocidos interesados que le sacan la pasta. Porque se autoinculpa de cobardía, falta de voluntad, vicio, felonía, ... y se levanta arrepentido todos los días con intención de enmendarse, como los de los buenos propósitos de Año Nuevo que empiezan colecciones de fascículos en enero, y se les pasan en cuanto compran el nº 1. A él también se le pasa en cuanto huele el aroma del alcohol.

¿No os parecen motivos suficientes para darle unas palmadas en la espalda, llevarlo a un bar y preguntarle ¿qué quieres tomar? Pago yo.

Así que esta es mi humilde y apasionada opinión. Después me regalaron dos novelitas (uso el diminutivo por la longitud, no por la calidad) que trataban de amistades traicionadas de dos personas del mismo sexo que se quieren tanto (sin visos de homosexualidad) desde la infancia que creen que su amor será indestructible, pero, A que no sabéis quién lo destruye: pues lo de siempre, las diferencias sociales. Una es de una familia media-alta y la otra de una baja-baja. Esta última pasa a ser de familia media-media y por fin media-alta. Una historia ocurre en París, y se llama La música del hambre de Le Clézio (ya os dije que me he aficionado a los premios nobeles) y la otra en China atemporal, (da lo mismo la época porque creo que durante milenios tuvieron un sistema feudal hasta hace dos telediarios), y se llama El abanico de seda. La escritora de este último no es Nobel, se llama Lisa See, pero la historia es muy interesante. Es muy tremebunda con esas torturas chinas a las mujeres (mientras aquí las quemaban por brujas, allí les vendaban los pies y les hacían todo tipo de siniestreces que no voy a contaros porque me pone de mal humor) y te transporta al otro lado del mundo rápida y suavemente, como en una alfombra mágica.

Aunque sean deprimentes, estas dos historias valen la pena, en el sentido literal de la palabra y nos acompañan en la tristeza de haber perdido una amistad, que se dio la vuelta y empezó a caminar en otra dirección.

P.S. Voy a buscaros los libros para subir unas fotos de las portadas. Saludos. Pinza